Rescatan en Playa de Palma de Mallorca un barco romano de mil 600 años con cargamento completo
Las labores de recuperación comenzaron este martes con un equipo de submarinistas que durante los próximos meses trabajarán en la excavación y extracción del barco para su posterior análisis en laboratorio.

Las autoridades de Mallorca, en España, iniciaron esta semana la extracción y estudio de un pecio romano del siglo IV hallado frente a la Playa de Palma, considerado por los especialistas como uno de los descubrimientos más importantes de la arqueología subacuática en el Mediterráneo occidental.
El barco, hundido hace alrededor de mil -600 años, permanece a apenas 65 metros de la costa y a dos metros de profundidad, con un cargamento de más de 300 ánforas que conservan productos y evidencias del comercio marítimo romano.
El hallazgo, conocido como pecio de Ses Fontanelles, se localiza frente al Balneario 13, en una de las zonas turísticas más concurridas de la isla.

Cada verano, más de un millón de personas se bañan en estas aguas sin saber que bajo la arena del fondo marino se encuentra una auténtica cápsula del tiempo del Imperio romano.
Las labores de recuperación comenzaron este martes con un equipo de submarinistas, arqueólogos y técnicos patrocinados por el Consell de Mallorca, que durante los próximos meses trabajarán en la excavación y extracción del barco para su posterior análisis en laboratorio.
La embarcación, un mercante romano de unos 12 metros de eslora y cinco de manga, transportaba un cargamento comercial compuesto principalmente por vino, aceite de oliva y garum, la popular salsa de pescado fermentado muy apreciada en la gastronomía romana.
Los investigadores creen que el barco zarpó desde Cartagena, uno de los puertos más relevantes de la Hispania romana, aunque su destino final todavía no se ha podido determinar.

Según las hipótesis iniciales, la nave se hundió tras sufrir un golpe de mar durante un temporal, posiblemente cuando todavía era relativamente nueva. El hundimiento ocurrió cerca de un antiguo puerto natural situado en una albufera navegable que existía en la zona.
Tras el naufragio, el barco quedó enterrado bajo un grueso manto de arena, un entorno prácticamente sin oxígeno que permitió preservar durante siglos tanto la estructura de madera del casco como los objetos de su interior. Este fenómeno explica el extraordinario estado de conservación del pecio.
El descubrimiento se produjo de forma fortuita en 2019, cuando un vecino que practicaba esnórquel en la zona observó restos del barco y algunas ánforas parcialmente visibles en el fondo. A partir de ese momento, las autoridades iniciaron un proceso de documentación, protección y estudio del yacimiento arqueológico.
Durante los años posteriores, el lugar permaneció vigilado y cubierto por arena para evitar posibles expolios mientras se diseñaba la campaña científica necesaria para recuperar la nave sin dañar sus estructuras.
Los especialistas destacan que el pecio es excepcional por varios motivos. En primer lugar, por su proximidad a la costa y escasa profundidad, circunstancias poco habituales en hallazgos de esta importancia. Además, existen muy pocos barcos romanos del siglo IV documentados con un nivel de conservación similar.
“El estado del casco es sorprendente; la madera conserva su estructura y apenas ha perdido celulosa”, explica el arqueólogo Miquel Àngel Cau, de la Universidad de Barcelona y codirector del proyecto de investigación.
El cargamento también ofrece información valiosa sobre el comercio marítimo romano. Muchas de las ánforas conservan inscripciones conocidas como tituli picti, donde se indican el origen de los productos, los comerciantes responsables y detalles del contenido, funcionando como auténticos documentos comerciales de la antigüedad.
Entre los objetos recuperados hasta ahora figuran zapatos de cuero y esparto, restos de cuerdas, ramas de vid utilizadas como acolchado para la carga y herramientas como un taladro de carpintero, que probablemente se empleaba para realizar reparaciones durante la navegación.

Uno de los elementos más reveladores es una moneda romana acuñada en el año 320 d.C. en Siscia, ciudad situada en la actual Croacia. La pieza fue hallada junto a la base del mástil principal del barco y, según los expertos, habría sido colocada allí durante la botadura de la nave como ritual para atraer buena fortuna.
Las labores de excavación se prolongarán durante unos cuatro meses, aunque su duración dependerá en gran medida de las condiciones meteorológicas y del estado en que se encuentren las distintas partes del barco.
El objetivo final es trasladar la embarcación a instalaciones especializadas para iniciar un largo proceso de conservación, desalinización y restauración, antes de exhibirla al público.
Las autoridades de Mallorca prevén inaugurar una exposición en Palma el próximo otoño, donde se presentarán los restos del barco y su cargamento.
EL EDITOR RECOMIENDA



