El privilegio de ver: arte de 20 siglos en la Galería de los Uffizi en Florencia
Con un acervo de más de 300 mil obras, este museo creado en 1560 convoca a 4.4 millones de visitantes al año para admirar desde esculturas griegas antiguas hasta obras maestras de Botticelli, Da Vinci y Miguel Ángel.

FLORENCIA, Italia.– No hay tiempo que alcance para admirar con detenimiento las cerca de 60 mil obras de arte, de más de 20 siglos, que exhibe la Galería de los Uffizi en sus 101 salas.
El visitante corre resignado, devora de prisa con la mirada las figuras, los detalles, las cédulas de cada pieza. Corredores repletos de esculturas romanas y griegas del siglo I a. C., de la Edad Media y modernas; pinturas maestras del Trecento, el Prerrenacimiento, el Renacimiento y el Barroco.
¿Cómo irse sin ver La primavera o El nacimiento de Venus de Sandro Botticelli, La Anunciación de Leonardo da Vinci o La Sagrada Familia de Miguel Ángel? ¿Y las 11 obras de Rafael, más las de Caravaggio y Tiziano? El espectador observa lo más que puede, a la vez maravillado y angustiado.
Con una colección integrada por más de 300 mil obras, de las cuales sólo el 20 por ciento está expuesto, la Galería de los Uffizi –creada en 1560 por la familia Medici como un espacio privado, y abierta al público en 1769– fue el primer museo moderno de Europa y ahora el más visitado de Italia, con 4.4 millones de personas al año.

“Se creó por iniciativa del duque Fernando I de Médici. Comenzó como una galería de estatuas antiguas que pertenecían a los Médici. Luego, este acervo pasó a manos de Lorenzo el Magnífico, quien resguardaba piezas que influyeron en artistas como Miguel Ángel”, explica la especialista Elena Marconi.
“El primer conjunto de obras pictóricas lo constituye la llamada Tribuna, que se encargó en la década de 1580. Es una estructura que representa simbólicamente los cuatro elementos del universo: aire, agua, fuego y tierra”, detalla.
La comisaria puso énfasis, durante el recorrido, en las dos pinturas más famosas del florentino renacentista Sandro Botticelli (1445-1510), La primavera y El nacimiento de Venus, que se expusieron juntas por primera vez en los Uffizi en 1815.
La primavera, realizada entre 1477 y 1482, evoca la fertilidad. “En el centro está Venus, no la terrestre desnuda, sino la celestial; y encima se reconoce a Cupido, quien lanza una flecha con los ojos vendados. Luego aparecen las tres Gracias, que bailan en círculo e intercambian sus bendiciones; y Mercurio, quien representa la razón.
“La pintura debe interpretarse de derecha a izquierda como un símbolo de elevación moral. Fue realizada para celebrar una boda. El matrimonio como algo racional, como fuente de armonía y fertilidad”, afirma Marconi.

Y El nacimiento de Venus (1484), aclara, “en realidad no es un nacimiento, sino la llegada de Venus a la isla de Chipre sobre una concha. Es una Venus púdica, porque se está cubriendo las partes íntimas con el cabello. A la izquierda se encuentra Céfiro, que sopla para facilitar la llegada a la isla”, añade.
En la nueva disposición, indica, las dos pinturas están una frente a la otra, mirándose. “Notaremos que la primera está pintada sobre tabla, madera de álamo; mientras que la segunda está trazada sobre lienzo de lino, lo cual es bastante inusual, aunque no raro, en el siglo XV”.
La investigadora muestra también el Corredor Vasariano, pasaje secreto de un kilómetro que conecta los Uffizi con el Palazzo Pitti. “Fue construido en 1565, en sólo cinco meses, para que los Medici se desplazaran sin mezclarse con el pueblo.
“El recorrido del príncipe iba desde el Palazzo Vecchio, todo siempre cerrado. Así, Cosimo podía atravesarlo rápidamente, sin que su hijo Francesco corriera ningún riesgo. Lo mandó construir para él, con motivo de su boda con Juana de Austria. Da la impresión de que camina por encima de sus súbditos”, añade la curadora.
El Corredor Vasariano fue reabierto parcialmente al público en 2024, tras décadas de restauración.