Motiva cine aceptación libanesa en México
El historiador Carlos Martínez Assad, reedita el libro que revalora el trabajo de directores y actores de esta comunidad en el séptimo arte a partir de 1933

La idea del libanés honesto, amable, buena persona, trabajador y gracioso fue instaurada en México sobre todo gracias al cine, “lo que motivó que los mexicanos aceptaran de mejor forma a los libaneses que se asentaron en el país”, afirma el historiador Carlos Martínez Assad.
Esta comunidad de inmigrantes, que comenzó a llegar a tierras aztecas entre fines del siglo XIX y principios del XX, huyendo del Imperio Otomano, se integró de manera temprana a la realización del séptimo arte.
Lo anterior, explica el investigador en entrevista, motivó su libro Libaneses en el cine mexicano/ Lebanese in Mexican Cinema, que acaba de reeditar la UNAM a siete años de su primera publicación, y se presentará en la 47 Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, que se llevará a cabo del 20 de febrero al 1 de marzo.
Es una edición nueva, con más material y más fotografías. Es un formato más elegante, que mantiene la característica de ser bilingüe, español e inglés, para el consumo de un mayor público”, destaca.
El estudioso del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM narra que la primera persona que lo sorprendió fue Miguel Zacarías. “Me di cuenta que había muchas figuras de origen libanés en este arte; y Zacarías fue el primer gran director, porque realizó su ópera prima, Sobre las olas (1933), que recrea la vida del compositor Juventino Rosas, poco tiempo después de Santa (1932), el primer filme hablado en México. Su cinta también fue una de las pioneras del cine sonoro”.
Martínez Assad agrega que, “a partir de este director surgen otros, vinculados a los comienzos del cine, como Antonio Helú, que realizará películas que tienen un fuerte interés por las formas nuevas, los nuevos formatos.
Helú es uno de los primeros escritores en México que trabaja la novela negra. Convirtió en película La obligación de asesinar, de su autoría. También se le debe lo que se llamó el cine de desastre. El día que tembló la tierra, filmado hacia 1946 o 1948, evoca un temblor en la Ciudad de México y en el filme se cae el Ángel de la Independencia, diez años antes de que suceda realmente”, añade.
El título integra una lista de directores, actores y películas, entre los que destacan Mauricio Garcés, Antonio Badú, Gaspar Henaine Capulina, María Sorté; Alejandro, Odiseo, Demián y Bruno Bichir y Salma Hayek. Actualizado hasta 2025.
Dice que hubo dos películas, El baisano Jalil y El barchante Neguib, protagonizadas por el mexicano Joaquín Pardavé, que consagraron la buena imagen de los libaneses. “El público le creyó tanto que me siguen preguntando de qué parte del Líbano es Pardavé; y les respondo que de una parte del Líbano llamada Pénjamo”.
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