Margo Glantz y Elena Poniatowska comparten con gracia su vida y sus ideas

Las escritoras conversaron ayer sobre su infancia, su carrera y los cambios sociales que han vivido

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Elena Poniatowska y Margo Glantz participaron en el conversatorio Mujeres que escriben, mundos que cambian.Foto: Elizabeth Velázquez

No soy como Elena. Ella es la voz de México y yo soy la voz apagada de México, chiquitita, chiquitita. Ella es bestseller y yo longseller”.

Irónica, de buen humor, la escritora Margo Glantz (1930) afirmó lo anterior ayer en el conversatorio que sostuvo con su colega Elena Poniatowska (1932), Mujeres que escriben, mundos que cambian.

En el marco de la quinta Feria Internacional del Libro de Coyoacán, que se clausura hoy, las narradoras nonagenarias evocaron su infancia, a los amigos intelectuales que compartieron, los cambios en el papel de la mujer en la sociedad mexicana, sus filias políticas y anécdotas graciosas.

Miro los cambios sociales a través del periodismo, pues me inicié en 1953 en Excélsior, en la Sección B, de Sociales. Si las señoras se sentaban con faldas demasiado cortas, me daban un pincel o una pluma de tinta negra para bajarles las faldas por encima de las rodillas. Me tocaba hacerle eso sobre todo a las que eran gorditas y no se daban cuenta que estaban enseñando las piernas”, contó Poniatowska.

Me parece maravilloso pensar que Elena habla de las faldas cortas y largas y hoy traemos faldas larguísimas nosotras, no se nos ven las piernas. Es un buen comienzo”, agregó Glantz.

Elena narró su educación en un convento de monjas, en Filadelfia (EU), que al lado tenía “una cárcel, un asilo para locos y una estación de trenes. Fue una infancia no ligada a México. No supe quién era Zapata hasta muy tarde. Mi aprendizaje fue de los que vivían en la calle”.

Y Margo aclaró: “Yo viví en la calle. Teníamos una vida precaria. Mi hermana jugaba con los niños de la calle que coleccionaban ratas. Era una niña muy pobre. Vivía en La Merced.

Tuve una infancia muy difícil. Cambiábamos de casa y escuela tres veces al año. Conocí el mundo popular, viví en Tacuba, Clavería, la Guerrero, andaba por todo México. Fui afortunada y desafortunada al mismo tiempo”, compartió.

Y sobre la mujer, Glantz sentenció que “todos los días son Día de la Mujer”. Poniatowska estuvo de acuerdo.

cva*