El MAM exhibe la Colección Gelman Santander tras polémica por su venta
El Museo de Arte Moderno exhibe 68 piezas de este acervo en Relatos modernos, con obras de Frida Kahlo, Diego Rivera y Rufino Tamayo

Fue inaugurada ayer la exposición Relatos modernos. Obras emblemáticas de la Colección Gelman Santander, en el Museo de Arte Moderno (MAM) que muestra, por primera vez en 20 años, 68 piezas de esta colección que causó polémica, luego de que fuera vendida, pese a que los coleccionistas Jacques y Natasha Gelman dispusieran que la obra permaneciera en México.
La muestra, que permanecerá hasta el 17 de mayo, incluye 10 cuadros de Frida Kahlo, siendo la tercera colección más importante en el mundo, y obras de Diego Rivera, María Izquierdo, Rufino Tamayo, Chucho Reyes, Carlos Mérida, Ángel Zárraga y José Clemente Orozco, entre otros.
Luego de un breve recorrido por la muestra con el curador Carlos Segovia, Alejandra de la Paz, directora del INBAL, respondió dudas en torno a la colección.
Aclaró que la Colección Gelman se integra de 220 obras, entre el acervo de los Gelman y otras piezas que se incorporaron después, ya que la colección original sólo tenía 95 piezas, por lo que el resto fueron adquiridas por el anterior propietario (Robert R. Littman), muchas de las cuales nunca entraron a México.
De la Paz aseveró que “la Colección Gelman nunca ha estado fuera de México, estuvo guardada, pero eso no quiere decir que estuviera en el extranjero”, y explicó que del conjunto “son 28 obras las que reciben un tratamiento especial y una protección del Estado mexicano, ya que están catalogadas como monumento artístico”, como el caso de Frida Kahlo, Diego Rivera y María Izquierdo, entre otros.
¿Por qué no se hizo valer la voluntad testamentaria del matrimonio Gelman para que la colección permaneciera como legado de México? “Los acuerdos testamentarios entre particulares no son materia del INBA, sino entre particulares. La ley mexicana establece 10 años después de que es dado a conocer un testamento para cualquier impugnación.
Las leyes mexicanas otorgaron a quien fue el propietario anterior de la colección todos los derechos. Y el INBA no interviene en acuerdos testamentos de carácter privado. La ley mexicana es clara en ese sentido. Además, fue la ley mexicana la que otorgó la propiedad (a Littman) y la capacidad de transmitir esa propiedad a otros. Eso ya es algo que no estaríamos en posibilidad de discutir ni bajo lo que le compete al INBA”.
¿Cuál fue el acuerdo entre el INBAL y los coleccionistas? “El acuerdo, que se firmó en enero, es tripartita e involucra a los coleccionistas privados –dueños de la colección–, el INBA y una figura de gestión para las itinerancias internacionales. Lo que el INBA tiene que cuidar es que se cumplan los aspectos técnicos de conservación que requieren las 28 obras declaradas monumento artístico, a la que se han sumado dos obras adicionales que no pertenecían a la colección Gelman”.
¿En qué consistirá el trabajo del INBAL? “En ver que se cumplan condiciones de conservación, que se hagan dictámenes periódicamente, que sepamos cada una de las sedes que recibirá la colección, que tengamos los reportes de condición y las facilidades… a fin de garantizar no sólo su adecuada conservación técnica, sino la mejor puesta en valor de la colección. (También) estaremos supervisando los permisos de exportación… y los técnicos del Cencropam estarán viajando para hacer los dictámenes de conservación”.
¿Hasta cuántos años estarán fuera estas obras protegidas? “El Reglamento de la Ley de Monumentos, le otorga al INBA la prerrogativa de extender los plazos de importación temporal de estas obras por el tiempo que considere adecuado”.
¿Cada cuándo deberán regresar al país las obras protegidas? “Todavía estamos en ese proceso, porque depende de las itinerancias planteadas”.
¿Cuál es el máximo tiempo que pueden permanecer fuera de México? “Por el momento son cinco años. Al término, regresan a México y se tiene que hacer un nuevo convenio”.
La apertura de la exposición contó con las palabras de Claudia Curiel, titular de Cultura, junto con Héctor Grisi, consejero delegado del grupo Santander.
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