El fracaso como protagonista: así es “Nada extraordinario”
La obra de Jimena Eme Vázquez explora el síndrome del impostor, la autoexigencia y las frustraciones de una generación marcada por la necesidad de validación.

El fracaso, la frustración, la tristeza y los sueños no cumplidos están al centro de la obra de teatro Nada extraordinario, de Jimena Eme Vázquez, dirigida por María Penella, que tendrá funciones del 11 de mayo al 22 de junio en el Foro La Gruta del Centro Cultural Helénico.
“Al centro de la pieza está el fracaso y esos efectos que tiene en nuestra cabeza el síndrome del impostor –fenómeno en el que las personas capaces dudan de sus logros–, y de sentir que todo lo que sabemos se anula sólo porque somos nosotros, porque no nos creemos suficientes para los estándares que nos impone el mundo, la industria y otras personas”, comenta en entrevista la dramaturga Jimena Eme Vázquez.
Y quien no haya sentido este rango de sensaciones, que lance la primera piedra”, plantea la dramaturga, quien acepta que ella misma ha vivido momentos y circunstancias que la han llevado a plantearse este tema.
Ubicada entre el teatro musical y el ensayo escénico, esta obra es una pieza que explora las tensiones que atraviesan a una generación marcada por la autoexigencia, la incertidumbre y el deseo de validación.
La pieza es narrada por un actor que, tras años de práctica y audiciones, enfrenta una pregunta esencial: ¿qué hay que hacer para permanecer en el camino y cumplir los propios objetivos? Así que, entre canciones y recuerdos, el protagonista, encarnado por Jorge Viñas, revisita su infancia, su formación artística y los motivos de sus frustraciones.

¿Socialmente considera que estamos muy condicionados por la expectativa?, se le pregunta a Jimena Eme Vázquez.
“Sí, totalmente. Por muchos frentes estamos rodeados (de expectativas), y por eso estamos tan tristes, casi de manera crónica, porque hay un sistema, como dice la obra, que no entiendes, que no puedes controlar y ante el cual no puedes hacer nada para que no te jale esa fuerza de gravedad y te meta ideas en la cabeza.
“Todas las narrativas hablan de que tienes que ser de cierto modo, muchas cosas te invitan a ser de cierto modo y cuando no empatas con esa expectativa… viene una desolación”, ya sea en la familia, en lo profesional o en otros cánones que impone la sociedad, apunta. Sin embargo, considera que la clave, sembrada en la obra, está en comprender lo que representa una vida humana.
Nada extraordinario cuenta con la música original del compositor y cantante Juan Manuel Torreblanca, escrita ex profeso para el montaje, que busca posicionarse como un ejercicio teatral que interpela al público e invita a cuestionar las aspiraciones propias y a reconsiderar el valor de lo cotidiano a través de la música.
Nada extraordinario tendrá temporada del 11 de mayo al 22 de junio con funciones los lunes, a las 20:00 horas, en el Foro La Gruta del Centro Cultural Helénico.