Jorge Durán: el futbol, esa memoria común que nunca deja de jugarse
“México juega como local. Eso siempre tiene un peso importante. Los antecedentes muestran que las selecciones suelen fortalecerse cuando juegan ante su gente. Por supuesto que podemos soñar”.

Hay libros que se leen para aprender. Hay otros que se compran para consultar. Y existen algunos que nacen con una vocación distinta: convertirse en recuerdos.
Cuando converso con Jorge Durán sobre la Guía Oficial del torneo mundialista de futbol, publicada por Editorial Trillas, la charla comienza hablando de estadísticas, estadios y selecciones nacionales. Sin embargo, conforme avanza la entrevista aparece una idea mucho más profunda: el Mundial nunca ha sido solamente futbol. Es memoria colectiva. Es una conversación compartida por millones de personas. Es el recuerdo de una generación que vio levantar una copa, de otra que llenó álbumes de estampas y de una nueva que está a punto de vivir el torneo más grande en la historia del deporte.
México recibe por tercera ocasión una Copa del Mundo. Ningún otro país ha tenido ese privilegio. La magnitud histórica del momento no pasa inadvertida para Jorge Durán, quien reconoce que la publicación de esta obra representa mucho más que un lanzamiento editorial.
“Es un momento muy importante para nosotros”, explica. “No hay otro evento con un impacto mediático, social y cultural comparable al Mundial. Estamos hablando del acontecimiento que concentra la atención del planeta entero. Y además se trata de una guía oficial, certificada y avalada por la FIFA. Eso le da un valor muy especial”.
Mientras habla, resulta evidente que el libro no pretende competir con la velocidad de internet. Su apuesta es otra.
En una época donde cualquier dato parece estar a un clic de distancia, la guía busca ofrecer algo que las redes sociales rara vez consiguen: contexto. Una visión completa del torneo. Un mapa integral de todo aquello que rodea a la Copa del Mundo.
“Cuando buscas algo muy específico, recurres a internet”, comenta Durán. “Pero cuando quieres entender el panorama completo necesitas tener toda la información reunida en un solo lugar. Eso es precisamente lo que ofrece esta guía”.
Y la descripción no es exagerada.
A lo largo de sus 128 páginas, el lector encuentra perfiles de selecciones, estadísticas históricas, récords mundialistas, análisis de jugadores, información sobre las sedes, los estadios, las mascotas, el balón oficial y numerosos datos que ayudan a comprender la dimensión del torneo. No se trata únicamente de saber quién juega contra quién, sino de entender el relato completo de la competencia más importante del planeta.
Uno de los aspectos que más destaca Durán es el trabajo del periodista británico Keir Radnedge, considerado una de las voces más respetadas del periodismo deportivo internacional y responsable de la obra original.
Su experiencia cubriendo Copas del Mundo y grandes eventos deportivos le permitió construir una guía práctica, precisa y accesible.
“Lo importante es que conoce perfectamente qué busca el lector”, señala. “Podríamos tener un libro de ochocientas páginas lleno de información, pero perdería utilidad. Esta guía tiene exactamente lo que el aficionado necesita. Puedes consultarla antes de un partido, durante el medio tiempo o incluso mientras estás conversando con amigos”.
La observación resulta interesante porque revela uno de los grandes méritos de la publicación: combina profundidad con facilidad de consulta.
La guía no está pensada únicamente para especialistas. Tampoco para coleccionistas extremos. Su público es mucho más amplio.
Puede disfrutarla quien apenas comienza a seguir el futbol. También quien conoce de memoria los resultados de los mundiales anteriores. Puede regalarse a un adolescente que descubrirá por primera vez una Copa del Mundo en territorio mexicano o a alguien que todavía conserva los recuerdos de México 70 y México 86.
“Es un libro para muchos públicos”, explica Durán. “Tiene información básica para quien quiere acercarse al torneo y también estadísticas para quienes siguen el futbol con enorme detalle”.
Y precisamente ahí aparece uno de los elementos más atractivos.
La guía no sólo habla de las grandes figuras consolidadas. También señala a los futbolistas llamados a marcar una época.
“Muchos lectores buscarán a los grandes astros, naturalmente”, comenta. “Pero también encontrarán a esos jugadores que están construyendo su camino y que podrían convertirse en las figuras dominantes de los próximos años”.
Nombres como Lamine Yamal aparecen en esa conversación. Futbolistas cuya carrera apenas comienza, pero que ya generan expectativas enormes rumbo a los próximos torneos.
Sin embargo, el libro no se limita al presente.
También alimenta una de las grandes pasiones de cualquier aficionado: las historias.
Los récords improbables. Los datos curiosos. Las anécdotas que enriquecen una sobremesa futbolera.
Esos detalles que terminan convirtiéndose en conversación durante un partido o en un dato inesperado que sorprende a los amigos.
“Los libros también enseñan”, dice Durán. “Y muchas veces enseñan a través de esos datos que permanecen en la memoria”.
La charla inevitablemente deriva hacia la Selección Mexicana.
Porque ningún Mundial celebrado en casa puede separarse de la ilusión.
Durán reconoce que la guía ofrece elementos estadísticos para analizar el desempeño histórico de los equipos, pero también alimenta la esperanza natural de los aficionados.
“México juega como local. Eso siempre tiene un peso importante. Los antecedentes muestran que las selecciones suelen fortalecerse cuando juegan ante su gente. Por supuesto que podemos soñar”.
La frase resume perfectamente el espíritu previo a una Copa del Mundo.
Las estadísticas importan.
Los antecedentes cuentan.
Pero el futbol sigue siendo uno de los pocos lugares donde la esperanza desafía constantemente a la lógica.
Uno de los momentos más interesantes de la entrevista llega cuando le pregunto si la guía puede considerarse una pieza de colección.
Durán no duda.
“Definitivamente sí. Este es el tipo de libro que un padre puede regalarle a su hijo y que muchos años después seguirá teniendo valor. No solamente por el torneo, sino por todo lo que representa emocionalmente”.
La idea resulta poderosa.
Porque dentro de diez o quince años muchos aficionados volverán a abrir este libro para recordar dónde estaban durante el Mundial de 2026.
Recordarán los partidos.
Las reuniones familiares.
Las celebraciones.
Las decepciones.
Los estadios llenos.
Las calles pintadas de verde.
Los álbumes de estampas.
Y entonces la guía dejará de ser únicamente una fuente de consulta para convertirse en una cápsula del tiempo.
“Hoy vemos cómo la gente conserva recuerdos de México 70 y México 86”, reflexiona Durán. “Playeras, banderines, programas oficiales. Estoy convencido de que esta guía terminará ocupando ese mismo lugar”.
La publicación tiene además un valor especial para el mercado hispanohablante.
Durante décadas, muchos materiales oficiales llegaban únicamente en otros idiomas o en ediciones difíciles de conseguir.
Ahora ocurre algo distinto.
La guía aparece en español, producida por una editorial mexicana y pensada específicamente para lectores mexicanos y latinoamericanos.
“Eso era necesario”, afirma Durán. “Queríamos que fuera un producto cercano, accesible y completamente entendible para nuestros lectores”.
Cuando la conversación se acerca al final, Jorge Durán vuelve a una idea que atraviesa toda la entrevista.
El Mundial es mucho más que un torneo deportivo.
Es una celebración compartida.
Un fenómeno social.
Un punto de encuentro entre generaciones.
“Publicar este libro significa formar parte de esa fiesta”, concluye. “Significa acercarnos a los lectores desde una pasión común. Significa acompañar un momento que será histórico para México”.
Y quizá ahí se encuentre la verdadera esencia de esta guía.
No solamente ayuda a entender el Mundial.
Ayuda a conservarlo.
Porque cuando el último partido termine, cuando el campeón levante la copa y las luces del estadio se apaguen, quedarán los recuerdos.
Y algunos recuerdos, para sobrevivir, necesitan un libro.