Carnavales en Oaxaca: entre máscaras y diablos celebran memoria y diversidad

Esta festividad relata diversos pasajes de la historia, la fe y la cultura local  en las ocho regiones que conforman la entidad

thumb
Las mascaritas dan color a la fiesta en Putla Villa de Guerrero.Foto: Cortesía Secretaria de Turismo de Oaxaca

OAXACA, Oax.- Los carnavales en Oaxaca son el escenario vivo donde las tradiciones, la historia y la alegría de la comunidad se mezclan en una ceremonia pluricultural y orgánica, a veces ritual, característica de la diversidad dispuesta en las ocho regiones de esta entidad.

Cada comparsa es un mosaico de identidad y tradición. Los trajes, máscaras y danzas de los diferentes municipios no sólo celebran la llegada del carnaval –un momento de relajamiento, 40 días anteriores a la Pascua­–, sino que también relatan pasajes de la historia y de la cultura local; símbolo de memoria colectiva, identidad étnica, organización social y cosmovisión.

“No obstante, esto no siempre fue así, en la década de los 60, del siglo pasado, algunas de las danzas que llamamos titulares fueron disminuyendo en algunas comunidades, por diferentes razones: económicas y cambios en el significado ritual por la llamada modernidad”, comenta el antropólogo oaxaqueño y promotor cultural, René Bustamante.

“Hoy en día, hay algo que podríamos llamar un renacimiento y revaloración dentro de las comunidades y muchos jóvenes están dando un nuevo sentido a sus danzas”, dice.

Define que el carnaval “tradicionalmente” es el tiempo para relajar ciertas normas de control de la iglesia o de instituciones nacionales. Es el espacio en donde casi todo es permitido. Se transgrede el orden establecido y lo “normalmente aceptado”. También es tiempo de gastar tensiones internas acumuladas. Tiempo de excesos. “Es terapia colectiva”, dice.

Un elemento imprescindible en el carnaval son las máscaras para ocultar la identidad del portador, permitiendo romper reglas sociales, satirizar a las autoridades y fomentar la igualdad entre clases sociales. Esta tradición histórica simboliza libertad, diversidad cultural y la transformación del individuo en personajes míticos o festivos durante las celebraciones.

Para Bustamante, uno de los más importantes investigadores y coleccionistas de arte ritual en el mundo, en la época de carnaval “casi todo está  permitido, la máscara permite convertirse  en otro ser, cambiar de sexo, burlar autoridades, exponer problemas sociales ya que la máscara es una herramienta para mostrar otra entidad generalmente jocosa, burlona y cariñosa al mismo tiempo. Y en contraposición, la máscara también nos libera y permite que seamos realmente nosotros”.

En el mosaico de las festividades carnavalescas de Oaxaca más representativas está la zona zapoteca de Villa de Zaachila, en los Valles Centrales,  donde los protagonistas son “los diablos” quienes dan latigazos a los curas hasta hacerlos prisioneros y llevarlos ante el diablo mayor, para ser juzgados en medio del aplauso y las carcajadas jocosas de los espectadores.

Especial mención merece el carnaval de  Putla Villa de Guerrero, en la Sierra Sur, característico por las danzas de  los viejos, de los copalas y de las mascaritas; por su relevancia tiene el reconocimiento como Patrimonio Cultural Inmaterial del Estado de Oaxaca.

Para el evento de la comparsa de “los viejos”, se deben usar “tiliches”, un disfraz que suele estar hecho de pedazos de telas coloridas acompañados de una máscara de estropajo. El carnaval es una celebración inconfundible en el conjunto de las festividades anuales de Putla y de Oaxaca.

El carnaval de San Martín Tilcajete, en Valles Centrales, es una  festividad ancestral vibrante. Famoso por sus “diablos aceitados”, la comunidad se disfraza con aceite quemado y pintura, recorriendo las calles con campanas para celebrar antes de la Cuaresma.

En el municipio de Chalcatongo de Hidalgo, en la región de la Mixteca, la fiesta del carnaval se celebra en las 18 comunidades donde comparsas de chilolos –personajes alegres y entusiastas– portan una bandera y elegantes trajes con sombrero de palma, usan máscaras de cuero de res y barbas de chivo, elaboradas por personas artesanas.

Estas comparsas son lideradas por los capitanes, quienes un año antes del carnaval, asumen el compromiso de organizar esta celebración en sus comunidades, donde visitan los domicilios particulares y se comparten alimentos como el maíz, frijol, calabaza y bebidas tradicionales.

En los diversos carnavales de Oaxaca se encuentra, como un acontecimiento sustancial, la práctica de danza y bailes; expresiones coreográficas acordes con el carácter jocoso y burlesco. En ellos participan las personas de “gusto”, o sea que realizan un esfuerzo físico y económico para disfrutar de esta fiesta de manera colectiva durante uno o varios días.

X