Eduardo Martínez se consolida en Italia al trabajar con Riccardo Muti

El joven barítono mexicano participa en el montaje de la ópera Macbeth, del compositor  Giuseppe Verdi en el Teatro Regio Torino, en Italia

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Fotos: Cortesía Eduardo Martínez/ Michele Monasta/ AFP

El barítono mexicano Eduardo Martínez (Los Cabos, 2002), quien vive en Italia desde hace cuatro años y participa en el montaje de la ópera Macbeth, de Giuseppe Verdi, en el Teatro Regio Torino, detalla a Excélsior cómo ha sido trabajar las últimas tres semanas con el legendario director de orquesta, Riccardo Muti, uno de los últimos maestros de la tradición clásica europea.

Han sido tres semanas intensas, tanto en el montaje escénico, que fue hecho por su hija, Chiara Muti, como en el montaje, porque hay una gran diferencia entre maestros como Muti y muchos otros famosos. Él es una persona a quien le gusta tomarse el tiempo para preparar a la orquesta, a los cantantes, al coro… y, a pesar de tener un gran nombre, no llega simplemente a dirigir, como ocurre con muchos directores que, por su agenda, van de un lado a otro y no se toman el tiempo para hacer un trabajo con esta calidad”, dice el cantante vía telefónica desde Italia.

Además, el barítono que actualmente canta el papel del Siervo, en Macbeth –que tuvo sus primeras funciones del 24 al 26 de febrero y que le quedan tres por delante, los días 1, 3 y 7 de marzo– adelanta que próximamente trabajará en la ópera infantil Il Piccolo Principe, en I Puritani, donde será el cóver de sir Riccardo Forth; volverá a Dandini en La Cenerentola y actuará como Sciarrone en Tosca.

¿Cómo ha sido el trabajo con Riccardo Muti? “Me sorprendió su trabajo con los cantantes, porque él respeta mucho lo que quería decir Verdi, aunque también busca hacerlo de la forma más limpia y expresiva. Verdi era un hombre de teatro y Muti nos decía: ‘¡Hay que recitar cantando!’, y otra de las cosas que le he aprendido es la importancia de entender el texto que estás cantando, reto que es mayor cuando no hablamos el italiano como primera lengua.

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El director de orquesta Riccardo Muti estuvo al frente del teatro de ópera La Scala de Milán entre 1986 y 2005..

También aprendí cómo explicaba a los músicos qué pasa en cada momento de la ópera, qué estaban diciendo y sintiendo los personajes o por qué situación estaban atravesando. Y el resultado es que la orquesta no sólo suena bien –porque la Orquesta del Teatro Regio Torino es de las mejores de Italia–, sino que también le aporta una expresión distinta, sin dejar de lado que Muti cuida el balance de la orquesta con los cantantes”.

¿Qué tipo de balance es el que busca? “Me refiero al balance entre la orquesta y los cantantes. Lo que hace el maestro Muti aquí sería muy difícil hacerlo en Alemania o en otros países, por mil razones, por el tema del tiempo, de las horas que se tienen que pagar a los músicos y cantantes, pero sí me parece interesante tomarse el tiempo necesario para hacerlo”.

Además, el maestro nos hablaba de las épocas de Toscanini, donde se tomaban muchísimo más tiempo para hacer las óperas, y el resultado era de un nivel altísimo, porque nosotros vemos a los cantantes de la vieja escuela que hacían cosas muy distintas a las de hoy, pero también es cierto que el ritmo de trabajo no era tan pesado como el que tenemos ahora. Por ejemplo, en Alemania muchas veces no tenemos ensayos con vestuario, porque todo pasa demasiado rápido y es llegar, cantar y, cuando la orquesta toca más fuerte, uno tiene que gritar más y no hay ese balance, que es un problema de muchas orquestas”, explica.

Así que directores de la altura de Riccardo Muti,  “hay muy pocos hoy en día, y más en una época en la que todo es desechable, en la que todo va muy rápido, en la que las modas pasan velozmente. Entonces, es interesante trabajar con una persona como él, así que me siento muy afortunado de esta experiencia en el Teatro Regio Torino”, aunque apunta que fue hace dos años cuando colaboró por primera vez con Muti en La fanciulla del West.

¿Recuerda la fecha en que se mudó a Italia? “Me mudé el 12 de enero de 2022. Ya son cuatro años que estoy aquí en Europa y, gracias a Dios, me he podido mantener aquí, trabajando, viviendo muchas experiencias y viajando; han sido cuatro años en que la visión ha ido cambiando un poco respecto al inicio, cuando todo era nuevo e inhóspito, un territorio inexplorado… Ahora he podido trabajar en teatros importantes de Italia”.

¿Cuál es el sueño a futuro? “Italia me fascina y uno de mis más grandes sueños es cantar en La Scala, de Milán”.

cva*

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