Arturo García Bustos: la urgencia de rescatar su legado a 100 años de su nacimiento
A 100 años del natalicio de Arturo García Bustos, aún hace falta una gran retrospectiva de su obra para conocer sus aportes estéticos y la coherencia ideológica que caracterizó su vida y su obra, advierte la historiadora del arte Dina Comisarenco Mirkin

A cinco días de que se cumpla el centenario del nacimiento del pintor, muralista y grabador mexicano Arturo García Bustos (1926-2017), aún hace falta una retrospectiva de su obra para conocer sus aportes estéticos y tener una mejor dimensión de su legado.
Así lo detalla a Excélsior la historiadora del arte Dina Comisarenco Mirkin, quien participará en el homenaje que se dedicará al artista el jueves 13 de agosto, en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, junto con la pintora Inda Sáenz y el historiador y curador Luis Rius.
Definitivamente, creo que es necesario organizar una gran retrospectiva de la obra de Arturo García Bustos, por una parte por sus grandes aportes estéticos, pero también porque la coherencia ideológica que caracterizó tanto a su vida como a su obra, en defensa de la libertad, de la igualdad y de la justicia, merecen ser conocidos y difundidos ampliamente, especialmente en tiempos tan convulsos como el nuestro, que necesita urgentemente recuperar la memoria histórica”, expresa Comisarenco.

Y agrega: “La historia del arte mexicano es una de las más ricas del mundo y, sin embargo, generalmente se ha narrado de forma muy selectiva e incompleta, dejando fuera otras facetas y personalidades como la de García Bustos, que debemos recuperar. El movimiento de la así llamada Escuela Mexicana es mucho más amplio y diverso que lo que la crónica tradicional nos hace suponer al destacar solamente a los así llamados ‘tres grandes’.
Artistas de la segunda y tercera generación, como García Bustos, realizaron aportes originales y significativos que también deben ser rescatados del olvido histórico en el que se encuentran, para reconocer la gran diversidad y riqueza del arte mexicano moderno”, asevera.
Además, aclara que si bien en los últimos años se ha destacado su participación como uno de los Fridos, “y si bien es cierto que la relación que mantuvo con Frida (Kahlo) fue fundamental en su formación, el artista no sólo fue un Frido, sino un maestro en derecho propio, y una exposición retrospectiva de su obra podría ayudarnos a romper estos y otros paradigmas interpretativos tradicionales y el resultado sería muy significativo”.

Compromiso social e idealismo en la obra de García Bustos
¿Cómo definiría el pensamiento del artista?, se pregunta a Comisarenco. “Arturo García Bustos fue uno de los grandes artistas de México. Ante todo, fue un creador con mucho talento que creía profundamente en la humanidad y en la posibilidad de contribuir a la construcción de una vida digna y justa para todas y todos.
Por ello, siempre se mantuvo atento a cuanto ocurría tanto en el ámbito nacional como internacional y, a través de su producción artística, principalmente en el campo de la gráfica, denunció las guerras, las violencias y las distintas formas de opresión”, subraya.

Murales y gráfica: la empatía con los pueblos originarios
Además, “era un idealista y, al mismo tiempo, en su obra mural creó modelos utópicos de gran belleza —inspirados en buena medida en la temática de los pueblos originarios de México— para mostrarnos que los seres humanos podemos aspirar a construir sociedades más solidarias en las que todas las personas contribuyan al bien común”, detalla.

Obra emblemática en gráfica y mural
Comisarenco también refiere la obra icónica del artista.
En gráfica, Emiliano Zapata (1947) que es un símbolo contemporáneo y se ha impreso en camisetas y carteles; su álbum Testimonio de Guatemala (1954), especialmente la obra Porque esta tierra volverá a nacer, ya que combina la denuncia de las atrocidades cometidas durante el golpe de Estado, pero también representa la esperanza del gobierno democrático y del pueblo con metáforas llenas de poesía y sensibilidad.
“Y el Mercado de pan de Tlacolula (1956), donde puede constatarse el poder de observación y la empatía profunda que el artista sentía por el pueblo de México”, expuso.
¿Y de su obra mural? “Me parece que Pobladores de las Siete Regiones de Oaxaca (1964), en el Museo Nacional de Antropología de la CDMX, y sus murales del Palacio de Gobierno de Oaxaca, especialmente El mundo de la dualidad, la cosmogonía zapoteca y mixteca (1986-1987).

Porque son obras que reúnen el respeto, la empatía y la admiración que el maestro sentía por los pueblos originarios, y que gracias a la profunda investigación, observación y sentimiento, logró resultados poéticos y profundamente conmovedores. También La herencia tepaneca en el umbral del tercer milenio (1998) en la Casa de la Cultura de Azcapotzalco, es una obra preciosa que testimonia el sentido de continuidad histórica y filosófica que García Bustos encontraba entre el pasado prehispánico y el presente”.
Falta elaborar un catálogo razonado
Comisarenco asegura que, aunque aún no existe un catálogo razonado sobre la producción artística de García Bustos, sí hay ya publicaciones fundamentales.

Aún no existe un catálogo razonado sobre su producción artística, que incluya su pintura de caballete y que contenga imágenes y datos precisos sobre toda su obra”, para preservar la memoria de todas sus piezas, incluso de las que han sido destruidas o las que se quedaron como proyectos.
Pese a todo, la especialista destaca que el Cenidiap está catalogando el archivo de García Bustos y su esposa Rina Lazo, lo cual es relevante.
Y señala que en su investigación ha documentado alrededor de 70 imágenes de obra gráfica, aunque el número debe ser mayor.
Además, en relación con su obra mural “registré alrededor de 17 obras, seis realizadas en colaboración con el grupo de los Fridos o con (Rina) Lazo, y otras 11 individuales.

“De las obras colectivas más tempranas, como la que realizó con los Fridos para la Casa de la Mujer Josefa Ortiz de Domínguez y los de la Pulquería La Rosita fueron destruidas cuando se demolieron los edificios”, al igual que otros murales tempranos en Temixco, Morelos y Atencingo, Puebla, y señala que preocupa el mural La herbolaria y la farmacopea y los avances de la medicina moderna en México, que el artista hizo para Laboratorios Glaxo SmithKline, en Xochimilco.