¿Son realmente oscuras las horas de la BBC?

Juan José Serrano

Juan José Serrano

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Me parece importante empezar por clarificar lo que representa la BBC inglesa y cómo funciona para familiarizarnos con el sistema. La British Broadcasting Corporation, internacionalmente reconocida como la BBC, nació en octubre de 1922 y adoptó la estructura con la que opera actualmente en enero de 1927. Es una empresa pública independiente que presta el servicio público de comunicación a través de nueve canales de televisión. Su principal fuente de financiamiento es la histórica licencia de televisión que pagan los hogares del Reino Unido, vean o no sus canales: un total de 180 libras esterlinas al año. Es fundamental mencionar que más de medio millón de hogares dejaron de pagar la licencia durante el ejercicio 2025-2026. El número de licencias se redujo a aproximadamente 23.3 millones, una disminución considerablemente mayor que la registrada el año anterior. Por supuesto, existen otras cadenas de televisión que se financian con publicidad y fuentes comerciales, además de plataformas de paga que han desplazado al sistema televisivo tradicional.

No obstante lo anterior, el peso específico de la BBC a lo largo del tiempo ha sido muy relevante como medio informativo, no sólo dentro de la comunidad británica. La crisis que enfrenta esta institución desde hace varios años no obedece a un solo escándalo; es el resultado de una sucesión de errores editoriales internos. Seré muy puntual al señalar cuáles son, en mi opinión, los principales asuntos que hoy mantienen a la cadena en vilo. Iniciemos con el escándalo relacionado con Gary Lineker —sí, el ex astro delantero de la selección inglesa—, quien era uno de los principales presentadores de la BBC. Lineker criticó en redes sociales la política migratoria del gobierno británico, ante lo cual la reacción de la corporación fue retirarlo temporalmente. Ello generó entre presentadores y narradores deportivos una respuesta inmediata de solidaridad hacia él. El resultado fue su reinstalación, aunada al cuestionamiento público hacia la televisora.

Otro tema que ha contribuido a cuestionar a la cadena televisiva fue un documental transmitido en febrero de 2025, titulado Gaza: Cómo sobrevivir a una zona de guerra. El narrador principal era un adolescente llamado Abdullah Al-Yazouri y el programa abordaba la vida de niños y adultos durante el conflicto. Un elemento relevante era que el padre del narrador ocupaba un cargo dentro del gobierno de Gaza controlado por Hamás; ese dato no fue informado debidamente a la audiencia, lo que motivó el retiro del documental y, posteriormente, la apertura de una investigación interna en la BBC. Fue su propio presidente, Samir Shah, quien lo describió como una falla para la credibilidad de la corporación. La investigación concluyó que el documental vulneraba tres principios rectores de la corporación: la verificación de antecedentes, la transparencia sobre posibles conflictos de interés y la exactitud en los programas documentales.

El punto de quiebre para la televisora se produjo en noviembre de 2025, cuando, debido a un error de edición en un programa, se utilizaron fragmentos de un discurso de Donald Trump que parecían constituir una exhortación al asalto al Capitolio, en lugar de transmitir el mensaje que el entonces presidente pronunció para pedir a la gente que se manifestara de forma pacífica y patriótica. La propia BBC reconoció que se generó una impresión incorrecta y admitió un error de juicio. Lo que derivó en las renuncias de Tim Davie, director general, y Deborah Turness, directora ejecutiva de BBC News. La corporación también comunicó que no volvería a transmitir el documental y ofreció una disculpa al presidente de EU, aunque negó que existieran fundamentos jurídicos para una reclamación por difamación. Por supuesto, la respuesta de Trump no se hizo esperar. Amenazó con demandar a la empresa por una suma muy importante.

Se puede concluir que una de las cadenas de televisión más importantes e influyentes del mundo atraviesa una crisis tanto financiera como de credibilidad. Las horas más oscuras de la BBC no se medirán por la cantidad de errores que haya cometido, sino por la capacidad de la institución para reconocerlos, corregir sus controles y criterios, y convencer nuevamente a la audiencia de que una institución financiada públicamente aún merece la confianza pública.