Posada, más allá de sus calaveras en el Museo Nacional de la Estampa

Cartografía de un cronista reúne 300 obras poco conocidas de este artista visual que aportó también al diseño gráfico y a la publicidad

Visión panorámica. La muestra se enfoca en las técnicas que Posada usó: litografía, xilografía, litografía a color, grabado sobre plomo y zincografía, para dar a conocer su obra de manera integral.
Visión panorámica. La muestra se enfoca en las técnicas que Posada usó: litografía, xilografía, litografía a color, grabado sobre plomo y zincografía, para dar a conocer su obra de manera integral.Cortesía Museo Nacional de la Estampa

José Guadalupe Posada (1852-1913) es un artista clásico y una figura relevante de la cultura visual mexicana de finales del siglo XIX y principios del XX, un referente inagotable de la ilustración y la caricatura que sigue inspirando y que aún aporta sorpresas a nuestro tiempo.

Bajo esa idea se concibió la exposición Posada. Cartografía de un cronista, inaugurada ayer en el Museo Nacional de la Estampa (Munae), con 300 obras del grabador, ilustrador y caricaturista, realizadas, sobre todo a color, y que van más allá de sus reconocidas calaveras.

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La propuesta, detallan a Excélsior los curadores Mercurio López Casillas y David García Aguirre, invita a comprender cómo la obra de Posada documentó las tensiones de una sociedad marcada por la modernización, la desigualdad, la religiosidad popular y el pensamiento mágico; y propone revisar los temas que abordó a lo largo de su vida y la vigencia de su legado.

Esto, a partir de cinco ejes: “Posada y las técnicas”, “La partitura visual de una estampa”, “Lo sagrado y lo sobrenatural: las batallas entre el bien y el mal”, “Posada: precursor del diseño gráfico y la publicidad” y “Posada XXI: herencia activa de la imagen popular”, que incluye litografías poco conocidas y que se enriquece con las colecciones del Munae, del Salón Posada de Coyoacán, de Mercurio López y del Museo José Guadalupe Posada, en Aguascalientes.

Para David García, esta muestra revisita la obra de Posada y lo ubica como esa gran figura del arte en México a quien es posible observar como un cronista urbano de su tiempo, cuyo paso por Aguascalientes –donde nació–, León y la Ciudad de México le aportaron una visión particular de la sociedad, que logró captar en sus dibujos y grabados.

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“A través de sus estampas, se vuelve un cronista de su tiempo, aunque es un gran personaje descontextualizado, como lo han detallado especialistas como Mercurio López, quien ha dedicado muchos años a trabajar su historia y su obra.

“Se han hecho muchas revisiones de la obra de Posada desde el ámbito de la historia del arte, desde el grabado; pero nosotros queríamos apostar un poco a esta idea de que no sólo fue el cronista de una ciudad, de una generación, de una población, sino también señalar sus aportes al diseño gráfico y la publicidad”, comenta.

Y aunque reconoce que en la época de Posada no existían términos como diseño gráfico y la publicidad estaba en ciernes, “sí consideramos que, debido a las características de sus piezas, de su composición y de los elementos que utilizó, sentó un precedente con su mirada”.

Dice que es vigente en el siglo XXI. “Aquí vamos a encontrar la historia de una suicida, de un amarre, de una brujería o de un hecho fantástico o milagroso; es decir, como sociedad nos vamos a ver reflejados en las piezas de Posada y ése es uno de los grandes valores que tiene y que lo vuelve vigente”.

Y a eso se suma el hecho de que Posada tuvo el ingenio de retratar a todas las clases sociales de su momento, explica, por lo que en su obra es posible hallar desde una caminata en el Paseo de la Reforma con personas de alta alcurnia, hasta personas de menores recursos que van por la calle o que asisten a una celebración en la Plaza de la Constitución.

Por su parte, Mercurio López, quien aportó 100 piezas a la muestra, apunta que la intención es no presentar lo mismo de siempre, como sus calaveras. “La idea es aportar una visión más panorámica y para ello nos enfocamos principalmente en las técnicas que usó”.

Por ejemplo, su trabajo con la litografía, xilografía, la litografía a color, el grabado sobre plomo y la zincografía. Ésta última, técnica que desarrolló en la CDMX y que resultó fundamental para las ilustraciones realizadas en las hojas volantes de Antonio Vanegas Arroyo.

En sus inicios, Posada fue litógrafo, recuerda Mercurio, pero desde que inició ya era un maestro. “Él fue muy talentoso y, aunque primero inició como caricaturista, después se fue a vivir a León, donde trabajó más acotado a las pequeñas industrias y a lo que la gente quería en aquel momento con impresos, hasta llegar a la capital. Es un clásico, un creador al que siempre hay que regresar”, afirma.