Antoni Gaudí, el arquitecto de Dios
El famoso proyectista catalán fue un católico ferviente, por lo que se ha propuesto su beatificación al Vaticano

El arquitecto Antoni Gaudí (1852-1926) fue el máximo representante del modernismo catalán, creador de iconos de la Barcelona turística, como la basílica de la Sagrada Familia, las casas Milá y Batlló o el Park Güell; pero también fue un ferviente católico.
Nacido en el seno de una familia católica de caldereros del sur de Cataluña, Gaudí se convirtió en uno de los arquitectos más cotizados de su tiempo. Destacados burgueses y empresarios le encargaban proyectos a aquel joven temperamental y con gusto por la naturaleza.
Con un mal genio que nunca consiguió domar, Antoni, que siempre fue soltero, detestaba a los aduladores e incluso rehusaba posar para las fotografías, explican sus biógrafos.
Pero una serie de fallecimientos de allegados, en una familia muy golpeada por muertes prematuras, aumentaron su compromiso con el trabajo, la fe y el catalanismo, al grado de realizar un ayuno extremo en 1894.

Esa necesidad de conectar con lo divino, hizo de su obra un templo.
Siempre quería hacer templos”, afirma la investigadora Victoria Cirlot.
Fue un arquitecto con un sentido innato de la geometría y el volumen.
Dedicado a su gran creación, la Sagrada Familia, falleció el 10 de junio de 1926 a los 73 años, días después de ser atropellado por un tranvía cuando se dirigía a orar a una iglesia.
Armand Puig Tàrrech es el sacerdote y teólogo que participó en el documento de mil 700 páginas, entregado en el Vaticano para solicitar su beatificación.
Si ves su trayectoria, ves que es un hombre de Dios”, indica José Manuel Almuzara, que en 1992 fundó junto a otros cuatro compañeros la Asociación Pro-Beatificación Antoni Gaudí.
Desde entonces se dedicaron a difundir la vida y la obra del arquitecto, así como a recabar testimonios de personas que afirman haber recurrido a él en momentos de dificultad.
– Con información de AFP