‘Picadero’ en el Ajusco, CDMX, ¿qué está pasando con los menores?
Lo que antes era un espacio de paz y esparcimiento en el Ajusco, hoy se ha transformado en un epicentro de la delincuencia.

Lo que antes era un espacio de paz y esparcimiento en el Ajusco, alcaldía Tlalpan, en la Ciudad de México (CDMX), hoy se ha transformado en un epicentro de la delincuencia, con una alarmante particularidad: los crímenes son cometidos, en gran medida, por menores de edad.
Así lo relata David, vecino de Santo Tomás Ajusco, un testimonio vivo de esta ola de inseguridad. Él mismo ha sido víctima de asaltos en calles donde las cámaras de seguridad permanecen inoperantes.
Hace unos años, en mi familia fuimos víctimas de un asalto en esa esquina donde está esa cámara —señala—. La cámara no funciona. Yo también fui víctima, un poco más adelante, de otro hecho violento, un asalto”.
Su relato expone la ineficacia de la vigilancia. A pesar de la presencia de un operativo de seguridad en la entrada del Ajusco y de un cuartel de la Guardia Nacional, los vecinos manifiestan sentirse inseguros.

Rondines de seguridad en el Ajusco
Un elemento de la Guardia Nacional aseguró que la corporación realiza rondines irregulares en la zona del Ajusco, aunque admitió que no resultan eficaces, pues la delincuencia se mueve con agilidad en motocicletas, ocultándose en el bosque.
Los vecinos señalan que son los propios habitantes del pueblo quienes, en ocasiones, impiden su acceso.
Muchas veces entra la situación de que son usos y costumbres, y no puede haber vigilancia dentro de la zona”, señaló una vecina.


Y el horror no termina ahí. Un testimonio que decidió mantenerse en el anonimato relató que la delincuencia se camufla a plena vista, en escenarios insospechados. Reveló cómo canchas de frontenis se han convertido en “ganchos” para atraer a niños y adolescentes, donde se les manipula para el consumo de cristal.
Normalmente invitan a niños a jugar en canchas de frontón, los llevan a otras actividades y es como un gancho para empezarlos a manipular para el consumo de cristal”, señaló, destacando que la mayoría de los involucrados tienen entre 12 y 17 años.
‘Picadero’, lugar abandonado
En el pueblo de Santo Tomás Ajusco conocen este sitio como “el picadero”, un lugar visiblemente abandonado: una cancha de frontenis en ruinas, una casa sucia y repleta de basura, y la cruda realidad de que ahí se reúnen menores para consumir y vender drogas.
David encontró a su propia prima, una adolescente de 15 años, en este sitio, junto a otros jóvenes sumidos en las adicciones.
Aquí encontré a mi prima. Estaba con otros niños que también estaban perdidos, no los encontraba su familia, entonces los saqué de aquí”, relató David.

En este mismo lugar, el equipo de investigación de Imagen Noticias encontró chips de teléfonos, botellas de clonazepam y otras pastillas.
En “el picadero” no hay cámaras, no hay vigilancia, solo muros en ruinas que, según vecinos, sirven de refugio para niños y adolescentes que, al pasar mucho tiempo solos, buscan compañía. Algo de lo que se aprovechan los narcomenudistas para engancharlos, a la vista de todos.
Ante esta realidad, David, a pesar del temor, decidió alzar la voz.
Me da temor, pero creo que es importante que alguien empiece a hablar y a decir la verdad. Y si el costo es que sufra algún daño, me parece que es un costo necesario de asumir, ya que, si no lo hace alguien, probablemente esto empeore”, finalizó.
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