Oficinas de desarrollos A y A Plus aguantan crisis por covid-19
Expertos señalan la fortaleza de estos edificios que están en portafolios de Fibras

CIUDAD DE MÉXICO. A pesar de la contracción en el mercado de renta de oficinas, que para junio pasado representó una desocupación de 23.68 por ciento en las tipo A y A Plus, expertos señalan la fortaleza de estos desarrollos inmobiliarios.
La demanda está congelada, aunque la ventaja de los edificios de oficinas A Plus es que pertenecen a grandes capitales, no es una inversión familiar; son corporativos grandes y aproximadamente 50 por ciento de estos edificios están en los portafolios de las Fibras, lo que les da un sostén financiero muy importante”, señaló Horacio Urbano, socio fundador y director de Centro Urbano.
Las Fibras son fideicomisos de infraestructura y bienes raíces que cotizan en la Bolsa Mexicana de Valores y mediante sus recursos es posible construir edificios, en este caso para oficinas.
A las inmobiliarias grandes evidentemente sí les afecta no estar rentando, pero perfectamente pueden aguantar la no ocupación gracias a las Fibras”, añadió.
Gene Towle, socio director de Softec, empresa consultora de inmobiliarias, apunta dos factores que contribuirán a incrementar la demanda por oficinas en renta: cada año se incorporan al mercado laboral 240 mil personas “y todos los empleos, sin excepción, usan espacio inmobiliario para desarrollarse”.
Ayer Excélsior publicó que los análisis de Towle y María José Fernández, directora general de la Asociación de Desarrolladores Inmobiliarios (ADI), muestran menos metros cuadrados ocupados de oficinas.
Esta última organización señala un aumento de desocupación de 7.46 por ciento de junio de 2020 a junio de 2021, en tanto que Softec registra 5.6 por ciento más oficinas vacías en las categorías A y A Plus.

MENOS PRIVILEGIADOS
El reajuste en el mercado derivado de la pandemia, sus efectos económicos y el home office han golpeado con más fuerza a las oficinas tipo B (de 21 a 25 años de construidas) y C (con más de 25 años de antigüedad).
Jorge Barrenechea, director de Orell Bienes Raíces, es intermediario en la renta de oficinas en diversas alcaldías, entre ellas Azcapotzalco y Gustavo A Madero.
Allí el negocio de oficinas se paró por completo; se dejó de rentar 70 por ciento de las oficinas; al 20 por ciento de nuestros clientes les tuvimos que ajustar la renta y sólo 10 por ciento siguieron pagando la misma renta de antes”, narró a Excélsior.
A ese 20 por ciento “le redujimos la renta en 50 por ciento (de mayo a julio de 2020) y después se hicieron ajustes caso por caso: al que pagaba 25 mil, el dueño de la propiedad le bajó la renta a 20 mil; otros que pagaban 13 mil se ajustaron a 10 mil y así en cada caso”.
En Azcapotzalco, de 12 oficinas en renta, sólo se han rentado 9, “y la mayoría de nuestros clientes, los dueños de las oficinas, viven de sus rentas, de ellas dependen para pagar la colegiatura de sus hijos, pagar la comida y les ha costado mucho trabajo sobrevivir.
Nosotros echándole todas las ganas del mundo, pero la gente ni siquiera está buscando oficinas para rentar; ven que trabajar desde casa es mucho mejor”, agregó.
La mayoría de los despachos que renta en Azcapotzalco están en el centro, son edificios ya antiguos, a los que no se les permite hacerles modificaciones.
En Gustavo A. Madero rentan tres pequeños edificios de oficinas en la colonia Lindavista, en edificios de 30 años de edificados.
Nuestros clientes también dependen de sus rentas para cubrir sus gastos; quizá no en la medida de los de Azcapotzalco, pero sí dependen de ello”, y por el momento no se ha rentado ninguno de los tres inmuebles.
Por ello están buscando otras alternativas: “las estamos ofreciendo como estudios de tatuaje, que están muy de moda; como consultorios dentales; como laboratorios, y como escuelas de estilismo. Son negocios propios que necesitan su espacio”.
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