Metrobús moderniza su Línea 1: así buscan evitar fallas y mejorar el servicio

Sólo en el total de las unidades de la Línea 1 se consume alrededor de 600 mil litros mensuales de diésel

thumb
El cambio tecnológico se implementó en los despachadores ubicados en el Patio Norte. Foto: Cuartoscuro

La Línea 1 del Metrobús opera, desde la última semana de junio, con un sistema automatizado de carga e inventario de diésel en las 110 unidades que dan servicio en esa ruta, que corre de Indios Verdes a El Caminero.

Con ello, se busca agilizar procesos, reducir tiempos y mejorar el control de calidad del combustible, expresó Sergio Martínez, gerente de Energéticos de Grupo CICSA, empresa operadora de la Línea, la primera del sistema, y que el 19 de junio cumplió 20 años de vida.

¿Cuáles son los cambios en las unidades del Metrobús de la Línea 1?

El cambio tecnológico se implementó en los despachadores ubicados en el Patio Norte, sitio de resguardo y mantenimiento de las unidades, bajo la supervisión de la Gerencia de Energéticos del grupo.

Sergio Martínez explicó que este nuevo sistema evita pérdidas fiscales y daños mecánicos en los autobuses, derivados del uso de combustibles adulterados o de mala calidad, lo que también contribuye a reducir el número de unidades desincorporadas por reparaciones.

Agregó que, solo en el total de las unidades de la Línea 1, se consumen alrededor de 600 mil litros mensuales de diésel, cifra cercana a la inversión anual en los más de 800 millones de pesos destinados al combustible para las mil 120 unidades de transporte público urbano que opera el grupo a nivel nacional, con presencia en Hermosillo, Monterrey, Puebla y Querétaro.

thumb
Sergio Martínez explicó que este nuevo sistema evita pérdidas fiscales y daños mecánicos en los autobuses. Foto: Cuartoscuro

Para la operatividad de sus rutas, tanto en CDMX como en las otras urbes, CICSA recibe pipas y autotanques de combustible de 20 mil y 62 mil litros, por lo que la Gerencia de Energéticos ha establecido un protocolo estricto para verificar tanto la legalidad como la calidad del producto.

“Una de cada tres propuestas para el abastecimiento se rechaza, porque proviene de proveedores o sitios de dudosa procedencia, sin que se pueda determinar su origen”, explicó el gerente de Energéticos, señalando que la documentación es “susceptible a falsificación”.

Indicó que el segundo criterio de evaluación es físico-químico: el diésel debe ser cristalino, con una coloración entre verde y ámbar, olor característico, libre de partículas o fluidos extraños. Si presenta turbiedad, sedimentos, agua o un olor desagradable por exceso de azufre, también es rechazado.

CICSA destacó en una tarjeta informativa que todo el personal de patios del grupo está capacitado para aplicar un protocolo de inspección visual, olfativa y de densidad antes de descargar el producto.

Además, mensualmente se realiza un análisis del combustible para asegurar que contenga menos de 15 partículas por millón de azufre, un punto de inflamación adecuado y un número de cetanos óptimo, parámetros que influyen directamente en el desempeño y eficiencia del motor.

Finalmente, Sergio Martínez adelantó que, en las próximas semanas, Grupo CICSA invertirá en la adquisición de equipo propio para analizar la calidad química del diésel, servicio que actualmente se subcontrata, lo que fortalecerá aún más sus estándares de supervisión.

AIHC