Las mujeres sepultureras del panteón San Rafael: Agustina y Alma

Agustina y Alma son la segunda generación de mujeres sepultureras en el panteón San Rafael de la CDMX.

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Alma y Agustina

Alma y Agustina son la segunda generación de mujeres sepultureras del panteón San Rafael de la CDMX; la primera es hija de María Emelia Contreras “La Morena”, quien fue la primera sepulturera en la capital.

Mientras que Agustina es hija de Fernando Rosas Velázquez, quien fue trabajador y sepulturero del panteón San Rafael, el cual está cerca del Estadio Olímpico Universitario. 

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Alma

Hija de “La Morena”, viuda y sepulturera hasta la muerte

Alma de 52 años, quien es viuda, lleva trabajando cinco años en el panteón San Rafael y continúa con la tradición familiar que inició su mamá como sepulturera.

Voy a cumplir cinco años trabajando en el panteón, mi mamá tiene un año y cinco meses de muerta, le dio Alzheimer; aquí con mi mamá tengo también a mi esposo, quien murió de insuficiencia renal”, detalló Alma.

Alma tiene dos hijos y dos nietos, la más chiquita nació a los dos días de que murió su mamá María Emelia, quien le enseñó todo sobre el trabajo en el panteón.

Mi mamá y la señora Chabela fueron las primeras en trabajar como sepultureras en los años 80, años después entró mi tía Lupita. Yo me ponía con mi mamá a ver cómo escarbaban, cómo sacaban la caja, al muertito. Al principio si me daba miedo, ya después me fui acostumbrando y me gustó lo que hacían ellas”, comentó.

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El trabajo de Alma es pesado, sin embargo, ella quiere ser sepulturera hasta la muerte igual que su mamá.

Es pesado mi trabajo, pero me gusta, cuando tenemos servicio pues escarbamos las fosas hasta llegar a la caja y sacamos los restos. Yo quiero ser sepulturera hasta la muerte y ser sepultada en este panteón y si se puede con mi mamá y mi esposo mejor”, afirmó.

En Día de Muertos a Alma le toca trabajar, pero eso no impide estar un rato con su mamá y su esposo.

Les vamos a traer sus flores, porque aquí en el panteón no les ponemos ofrenda, ya que se la comen las ardillas, pero en la casa sí, a mi mamá le gustaba mucho la carne de puerco con chile guajillo y tortillas a mano. De tomar su coca, hasta el último día de su vida tomó coca, no tomaba agua porque le hacía daño”, recordó Alma.   

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Agustina

“Ser sepulturera es un orgullo y un ejemplo”: Agustina

Para Agustina de 52 años es un orgullo y un ejemplo ser sepulturera, trabajo que realiza desde hace 12 años aplicando todo lo que su papá le enseñó.

Mis dos hijos están orgullosos de que yo sea sepulturera y madre soltera. Ser sepulturera para mi es enseñarles a mis hijos que nada es difícil y que todo se puede en esta vida honradamente”, afirmó.

Agustina barre, saca basura y cascajo en el panteón, cuando hay servicios pues “tenemos que escarbar, desmontar la tumba, sacar el cuerpo y esperar el nuevo que viene”.

Ella coincide con Alma en que es un trabajo pesado y se complica aún más cuando llueve, aun así no paran y cumplen con su labor.

Cuando estás a gusto en tu trabajo se te hace todo más fácil. Hay veces que tenemos hasta tres servicios al día, pero a veces pasan meses sin uno y cuando llueve pues así tenemos que sepultar, es peligroso porque abres y como es tierra todo se va deslavando y tienes que ver la forma de pararte para poder hacerlo”, destacó.

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Sobre la muerte, Agustina piensa que todos vamos para allá y en algún momento tenemos que partir.

Al fallecer me gustaría ser cremada porque yo tengo esa idea y es mi última voluntad”, aseguró.

En Día de Muertos se le complica ir a visitar a su papá, ya que no está enterrado en el panteón San Rafael.

Mi papá no está sepultado aquí y en Día de Muertos se me dificulta ir a verlo porque tenemos mucho trabajo, pero ya en otro día del año voy”, comentó.

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Agustina en la tumba del niño

 

Y sobre fantasmas o algo paranormal en el panteón…

A ambas sepultureras no les ha tocado una experiencia fuerte con entes del más allá en el panteón San Rafael.  

Nunca he visto nada raro ni nada paranormal, nunca me ha salido nada, ni he visto nada, ni me han espantado, no se qué reacción tendría si veo algo raro. Yo les digo, no me vayan a espantar porque no les vengo a hacer nada”, dijo Alma.

Yo cuido la tumba de un niño, tiene un carrito rojo y se prendió el carro, se escuchó el ruido de motor. Yo creo que quería jugar conmigo”, señaló Agustina.

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