La historia se repite; miles de capitalinos acuden a comprar pescados y mariscos
En los mercados más representativos de la ciudad hubo tumultos y no hubo sana distancia, como el año pasado

CIUDAD DE MÉXICO.
El 6 de abril de 2020, unas semanas después de que inició la Jornada de Sana Distancia (23 de marzo) y que se pidió a las personas quedarse en casa para mitigar los contagios por covid-19, miles de personas se agolparon en los mercados de La Viga y la Nueva Viga para comprar pescado, en la víspera del día más importate de la Semana Santa.
Ayer, un año, 608 mil 872 contagios y 39 mil 326 defunciones por coronavirus después, la imagen fue la misma.
Afuera de la Nueva Viga, cientos de personas comenzaron a formarse desde muy temprano y para las 9:00 horas la fila ya medía aproximadamente un kilómetro.


Con cubetas en mano para llevar los mariscos o pescados, cajas de cartón amarradas o hieleras, los clientes trataban de seguir las instrucciones del operativo sanitario que montaron el gobierno capitalino y el de Iztapalapa, sin embargo, era imposible mantener la sana distancia.
Nunca me imaginé que fuera a estar de esta magnitud (la fila). Llevamos media hora esperando, estacionarse fue un caos”, dijo Ricardo Mendoza, mientras esperaba para entrar a la central.
En la entrada se tomaba la temperatura y se ofrecía gel sanitizante, pero adentro el orden se cambió por tumultos, los locatarios ya no tenían gel sanitizante para ofrecer, algunos ni se sanitizaban las manos constantemente, tampoco había tapetes para limpiarse los pies y algunos que entraban con cubrebocas se lo bajaban o lo ponían en la frente.
Para tratar de mantener el orden, unos luchadores repartían cubrebocas a quienes no llevaban y los obligaban a ponérselo; además, les rociaban sanitizante.
A algunas familias que llegaban con adultos mayores y niños les prohibieron la entrada, como a la madre e hija de Alicia, quien señaló que ellas esperaron afuera.
Se tiene registro de que a la Nueva Viga acudieron alrededor de 30 mil personas.
En La Viga, las filas no fueron comparables con las del año pasado, toda vez que no se desbordaron de los dos carriles de Calzada de la Viga, destinados para la venta y comida informal de pescados.
Sin embargo, ni en restautantes ni en puestos se respetó la sana distancia.
Las autoridades han apuntado que aunque sea un lugar abierto, a los comensales deben de estar, al menos, con una separación de 1.5 metros, al no llevar puesto el cubrebocas, lo que no ocurrió.
Médicos especialistas han alertado que, de no mantener las medidas sanitarias, podría detonarse una tercera ola de covid-19.
