El cobro de piso en Tláhuac, una constante entre comerciantes
Grupo Imagen hizo un recorrido por el Pueblo de San Juan Ixtayopan, donde recogimos testimonios de comerciantes, transportistas y vecinos

La alcaldía de Tláhuac encabezada por Araceli Berenice Hernández Calderón, enfrenta una preocupante ola de violencia vinculada a la disputa entre organizaciones criminales por el control del territorio.
En los últimos meses, diversos hechos delictivos, incluyendo asesinatos, ataques armados y extorsiones han sembrado el temor entre los habitantes de esta demarcación del sureste capitalino.
El conflicto entre grupos como el Cártel de Tláhuac, Los Rodolfos, Los Molina y La Familia Michoacana ha derivado en un ambiente de inseguridad constante.
La pugna por el control de rutas de distribución de drogas, así como por el cobro de extorsiones, ha convertido a barrios, colonias y pueblos originarios en escenarios de violencia recurrente ante el silencio y la complicidad de las autoridades de la alcaldía.
Grupo Imagen hizo un recorrido por el Pueblo de San Juan Ixtayopan, donde recogimos testimonios de comerciantes, transportistas y vecinos, quienes denuncian ser víctimas de cobros de derecho de piso, secuestros y robos tanto con violencia como sin ella, lo que ha provocado la paralización de actividades económicas en algunas zonas.
Incluso algunos saben el modo de operar de los delincuentes para ubicar los negocios que pueden pagar de mil pesos a cinco mil pesos semanales. El modus operandi consiste en algo sencillo, como vigilar los comercios, sacarles fotografías.
Yuri Sánchez, comerciante Peña Alta, asegura que los delincuentes que vigilan los comercios, son jóvenes en motonetas que se pasan horas frente a los comercios con celular en mano sacando fotografías, después de algunos días llegan más de cinco sujetos con armas de fuego al local para exigir al pago a cambio de no matar a los trabajadores o incendiar el negocio.
“Muchas motos van varios suben para arriba bajan para abajo y andan revisando las calles observando las accesorias y pasan mucho tiempo, luego van y vuelve a regresar, la misma persona y está vigilando y si no saca el celular y se pone a hablar”
Muchos de ellos han alzado la voz para exigir medidas urgentes a las autoridades, particularmente a la alcaldesa Araceli Berenice Hernández Calderón, a quien acusan de no implementar acciones eficaces para frenar la criminalidad.
Janet Reyes, quien pidió el anonimato, exigió a la alcaldesa involucrarse más con la comunidad; incluso acusó que sabe dónde están las células delictivas a las que no quiere voltear a ver.
“Que meta más seguridad o sea ¿dónde está ella? Qué ella no sabe a dónde están las personas, dónde están este viviendo y las que se están dedicando a los asaltos, qué está haciendo ella para que no se dé cuenta, porque reportaron los 2 asaltos levantaron acta de este por robo o sea ignorante no lo es, entonces que ponga más seguridad que esté atenta a esos a esas demandas que les ponen los vecinos”.
Además del daño directo que generan estos actos, preocupa el reclutamiento de jóvenes por parte de estas organizaciones para realizar actividades ilícitas.
La población vive con miedo, limitando sus desplazamientos y desconfiando de las instituciones encargadas de su protección.
Mientras la violencia persiste, los habitantes de Tláhuac claman por una respuesta contundente de la alcaldesa Araceli Berenice Hernández Calderón para que atienda las causas estructurales de la violencia en lugar de estarse luciendo en eventos populistas para no tocar el tema de la inseguridad.
AIHC
EL EDITOR RECOMIENDA



