Apuntan a mitigar la gentrificación; sector inmobiliario

Desde la academia plantean políticas públicas para evitar desalojos y desplazamientos, y garantizar el acceso a la vivienda en la capital

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Limitar los alojamientos temporales por aplicación, fortalecer los derechos de los arrendatarios, evitar la folclorización de barrios originarios, frenar grandes remodelaciones con fines turísticos y generar incentivos fiscales para propietarios son algunas de las políticas públicas que podrían mitigar la gentrificación en la capital, señaló una especialista.

Estas medidas, ya implementadas en otras ciudades del mundo, no eliminarían por completo el problema, pero permitirían gestionar mejores respuestas para evitar desalojos y desplazamientos, apuntó Daniela Sánchez, coordinadora de la Clínica Jurídica de Derecho a la Vivienda María Luisa Marín, de la Universidad Iberoamericana (Ibero).

Agregó que la gentrificación ha provocado un aumento de quejas en los últimos años ante la falta de vivienda accesible y de atención de las autoridades por atender los desplazamientos de personas que ya no pueden pagar las rentas o adquirir propiedades.

“Existe un vacío de políticas que garanticen el derecho a la vivienda y condiciones de convivencia entre pobladores locales y visitantes”, advirtió.

Además, Sánchez descartó que la gentrificación genere beneficios reales a las comunidades afectadas.

“Es una narrativa impulsada por sectores de clase media no afectados por este proceso, pero que ha encarecido significativamente los precios de la vivienda en colonias como la Roma, Condesa o Juárez”, destacó.

La especialista resaltó que, entre los efectos más graves del problema, está la expulsión de familias que deben abandonar los barrios donde crecieron por el aumento de rentas, la presión del mercado inmobiliario y el reemplazo de viviendas por desarrollos turísticos o de renta corta.

“Las personas son desplazadas, no sólo por extranjeros, sino también por nacionales con mayor poder adquisitivo que los habitantes originarios”, indicó.

La abogada advirtió sobre los impactos sociales del fenómeno: negocios locales desaparecen, los anuncios comerciales se traducen al inglés y los residentes de largo plazo se vuelven “extraños” en sus propios barrios.

Con ello, se fragmenta el tejido social, se pierde la identidad comunitaria y también se afecta a las infancias, como se ha documentado en casos que llegan a la clínica que coordina.

Señaló que la gentrificación ya no es exclusiva de la capital, pues ciudades como Monterrey y Mérida también muestran signos del problema.

En la Ciudad de México, zonas como el Centro Histórico, Xochimilco o Coyoacán son cada vez más vulnerables.

“El reto es entender que la ciudad no es sólo para el turismo o la inversión, es, ante todo, un espacio donde vive la gente”, indicó.

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