Colombianos y venezolanos, quienes roban Rolex en la CDMX
La Secretaría de Seguridad Pública señaló que hay bandas dedicadas a este delito operadas por colombianos y venezolanos, que tienen su mercado en EU y en Europa

CIUDAD DE MÉXICO.
Los asaltos cometidos a joyerías en la Ciudad de México son efectuados por bandas estructuradas a nivel internacional por colombianos y venezolanos, así como por imitadores de la banda de El Mazo y la denominada de Los Rolex, que se hizo famosa en la década de los años 90, expuso José Gil García, subsecretario de Información e Inteligencia de la Secretaría de Seguridad Pública.
Estos grupos delictivos tienen dos mercados negros en los que ofertan joyas y relojes de alta gama, que rematan de forma inmediata en la zona Centro de la Ciudad de México y otros estados de la República como Puebla, Querétaro y Jalisco, y la frontera con Estados Unidos.
También existen coleccionistas que buscan piezas exclusivas que son demandadas desde Europa. “Tenemos imitadores de El Mazo y tenemos bandas articuladas de tal forma a nivel internacional que asaltan las joyerías y que pueden mover esos productos, inclusive hasta otros mercados internacionales, fundamentalmente en Europa”, afirmó Gil García.
Del mercado negro local, una fuente dedicada a la compra-venta de joyas que pidió el anonimato señaló que la calle Palma, en el Centro, es uno de los puntos donde más se encuentra este tipo de artículos robados, pero explicó que también pueden encontrarse en internet.
Me ha tocado ver que algunos de los relojes nuevos robados de tiendas de lujo y que se venden en el Centro. He visto que se venden en casas de empeño y algunos se van a provincia a algunas joyerías”, declaró la fuente.
Los relojes que más fácil y que más se venden son los Rolex y los Cartier, porque son comerciales y la gente los conoce”, agregó.
El informante explicó que existen al menos cuatro bandas dedicadas al robo de relojes de lujo y confirmó que algunos de ellos son colombianos. “Sé que hay como cuatro bandas que se dedican a robar relojes, ninguna tiene un nombre o al menos yo no he escuchado que exista la banda de Los Rolex o algo así; esos son nombres que les ponen los medios o la policía. Yo escuché que hay colombianos que están en el tema del robo de relojes”, detalló.
Aseguró que el precio de los relojes puede caer 40% o más al momento de venderlo en el mercado negro. En la página de internet del distribuidor de relojes de alta gama Emwa, el Rolex Cosmograph Daytona se vende en 354 mil 718 pesos; ese mismo reloj nuevo vendido en mercado negro se puede ofrecer como máximo en 220 mil pesos.
El Rolex Sea Dweller cuesta nuevo 238 mil 752 pesos, robado en calles de la Ciudad de México costaría 150 mil pesos como máximo.
vendidos, hasta en una cuarta parte
Ángel Méndez, especialista y profesor de la Facultad de Negocios de la Universidad La Salle, detalló que existe un mercado negro en diversos estados de la República y en la frontera entre Estados Unidos y México, por lo que los relojes robados pueden ser comercializados hasta en una cuarta parte de su precio o menos.
Hay que ver el tipo de joyas, porque luego el mercado negro se enfoca a los coleccionistas que buscan ciertas piezas en específico.
Pero si son ladrones que van por lo que se encuentren su mercado va a ser ilícito y lo van a andar rematando. Sin embargo, si son piezas o forman parte de una colección específica o que tienen un código de seguimiento, hay mucha gente que comercia por esa vía.
Ahora con la tecnología puedes ampliar tu mercado a niveles internacionales, obviamente lo que buscan estas personas es sacarlo del país, para que aquí no sea tan obvio, eso depende del alcance y contactos que tengan los delincuentes”, expresó.
Sobre el último robo a la Pequeña Suiza, Méndez tampoco descarta que pueda ser un autorrobo para cobrar las pólizas de seguro.
Desde el punto de los seguros, una joyería como parte de sus controles internos debe tener la parte de la cobertura de la mercancía, puede que sea el coaseguro, porque soy una joyería, nada más soy un intermediario a lo mejor nada más tengo la venta de estos productos que es inversión mía, pero también es parte de la inversión de mis proveedores, a desconfiar de todo el mundo”, señaló el especialista.
De acuerdo con reportes de la Secretaría de Seguridad Pública capitalina, en el robo de la joyería de la plaza comercial de Santa Fe, no fue utilizada la plataforma “Mi policía en Mi Negocio”, a pesar de que este establecimiento cuenta con este sistema silencioso de ayuda.
La rápida reacción de los elementos fue porque fue activada por otro establecimiento que se dio cuenta de que se está cometiendo un robo y es por eso que se activa el protocolo de Atención a Delitos de Alto Impacto (PRIDA)”, detalló José Gil García, subsecretario de Información e Inteligencia Policial.
mercado específico
Excélsior entrevistó a un hombre dedicado a la venta de todo tipo de relojes y quien conoce cómo se mueve el mercado negro en la capital. “Me ha tocado ver que algunos de los relojes nuevos robados en tiendas de lujo se venden en el Centro, me ha tocado ver muchos que se venden en casas de empeño y algunos se van a provincia a algunas joyerías”, explicó la fuente consultada.
Para los compradores y vendedores callejeros no hay manera fidedigna de saber cuando un reloj es hurtado. Hay casas de empeño que cuentan con un sistema que arroja los números de serie de las piezas robadas. Para que este sistema funcione es necesario que la víctima denuncie. Hay otros establecimientos que no cuentan con esos filtros y ellos reciben cualquier mercancía.
Para las bandas dedicadas a la venta de relojes finos la ganancia es de 100%. No hay que hacer ninguna inversión y se tratan de piezas fáciles de ocultar y también de vender. El entrevistado consideró poco probable que los grupos criminales roben relojes por encargo y explicó que después de un atraco comienzan a circular las fotos de la mercancía a través de WhatsApp.
Yo no he sabido que hurten alguna joyería por encargo, lo que sí he visto es que anden buscando quién les compre los relojes o inclusive llegan las fotos a los WhatsApp de las personas que nos dedicamos a vender relojes. Los que se roban en semáforos y a transeúntes se venden también en el Centro, pero más por internet, en Facebook y por Mercado Libre, y esos bajan aún más porque son usados”, expuso.
La fuente consultada agregó: “Hay modelos que se van al mercado europeo y Estados Unidos, hay clientes que buscan relojes en particular y ellos saben cuáles son y cuando roban uno prácticamente ya tienen el cliente. Presumo que se los llevan inclusive puestos, pero la verdad no lo sé, los que se van al mercado extranjero son algunos de la marca Rolex de colección, Audemars, algunos Omega raros. Yo he comprado y a su vez esta gente me los ha comprado, porque ya tienen cliente en otro país”.
Reloj de 7 mdp, en las calles
El reloj más caro robado en la historia de México fue ofrecido para su venta por dos sujetos quienes, a pie, recorrieron las calles del Centro Histórico mostrándolo a potenciales compradores. Nadie lo adquirió y a la fecha se desconoce su paradero, ya que nunca fue recuperado.
El 23 de octubre de 2014 un reloj Franck Muller sería exhibido en el Hotel St. Regis, de avenida Paseo de la Reforma, como parte del Salón de Alta Relojería (SIAR). La particularidad de este modelo es que poseía un tourbillón grande y estaba cubierto con brillantes. Su costo era de siete millones de pesos y fue robado antes de que fuera exhibido.
Ese reloj millonario llegó a las manos de una persona dedicada a la compra-venta de esos artículos, quien pidió el anonimato, dijo que declinó comprarlo.
Una vez me ofrecieron un reloj que se habían robado en el SIAR del Salón de Alta Relojería, un Franck Muller valuado en siete millones de pesos, a mí me lo ofrecieron en dos millones, era con tourbillón y cubierto de brillantes, ese reloj no se recuperó, pero nadie lo adquirió, porque era un problema muy grande para comprarlo y venderlo”, explicó.
Detalló: “Llegaron dos chavos a la zona del Centro y lo andaban ofreciendo, lo enseñaban, pero no dejaban que se tomaran fotos”.
En enero de 2015 fue detenido Juan Carlos Ochoa, quien trabajaba para la empresa que organizó la octava edición del SIAR 2014. El sujeto dio su gafete de acceso a un cómplice para que llegara donde estaba el reloj y presuntamente le dio indicaciones de cómo abrir la vitrina de seguridad. Sin embargo, el detenido resultó ser un publicista homónimo del presunto empleado que dio el gafete y fue dejado en libertad.
Filiberto Cruz
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