Un silencio difícil de creer se percibe en la Colonia Hipódromo

Desde el edificio Basurto, uno de los más codiciados de la zona, hasta los parques, las glorietas, la vida en una de las zonas más agitadas de la Ciudad está en una calma sombría

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CIUDAD DE MÉXICO.

Desde el edificio Basurto, uno de los más codiciados de la zona, hasta los parques, las glorietas, la vida en una de las zonas más agitadas de la Ciudad está en una calma sombría.

Diez días pasaron desde el sismo que provocó, una vez más, daños en la Hipódromo y en sus vecinas Condesa y  Roma Norte, y reina un ambiente de desconcierto.

Es la cercanía de los trabajos de recuperación de cuerpos en el número 286 de la Avenida Álvaro Obregón, lo que tiene sumida a esa zona en una especie de duelo.

En el 187 de Avenida México, un grupo de cargadores efectúan la mudanza de un departamento del legendario edificio Basurto. Dentro del inmueble se escuchan martillazos. En la fachada del inmueble se observan grietas de diversos tipos, en cruz, diagonales, caída de aplanado.

De acuerdo con la Delegación Cuauhtémoc 17 edificios en la Colonia Hipódromo tienen alto riesgo y son catalogadas como inseguras.

Hay mucho miedo, la gente quiere irse. En 2018 viene la revisión del plan parcial de desarrollo urbano, y vamos a exigir que no haya más edificios en la zona”, explicó Rafael Guarneros del Comité fundacional de la Asociación de Residentes de la Colonia Hipódromo.

EXCÉLSIOR documentó que se realizan mudanzas en otros edificios de la zona. En el número 4 de Citlaltépetl; en Citlaltépetl esquina Campeche; en Avenida México 11 y 55.

Los vecinos y empresarios de la zona se debaten entre iniciar un nuevo éxodo de la colonia, como ocurrió tras los sismos de 1985, o soportar la fase de emergencia, de reconstrucción y de recuperación del barrio, algo que podría tardar años.

“La gente perdió todo. Si no su casa, su oficina o la tranquilidad. Ya que estén vivos es lo que agradecen. Los que pueden y tienen a dónde irse, se van”, explicó Ara, vecina de la colonia.

La avenida México, que rodea al parque del mismo nombre, que es el centro del barrio, está casi desierta.

En la glorieta de Popocatépetl y México, la casa de dos plantas con el número 46, tiene cuarteaduras que van de piso a techo y está recargada sobre el edificio contiguo de diez pisos que a su vez tiene el diagnóstico de inclinación y hundimiento, pero sin riesgo de colapso y se prevé que sea rehabitado. Ambos están rodeados con varias líneas de plástico de “precaución”.

Se trata de una manzana que hasta hace dos semanas era uno de los rincones más codiciados de la colonia. Con cafés y bares pintorescos que sacaban mesas a sus aceras, arquitectura Art Decó, funcionalista, casonas de campo, parques, envidiablemente cercana al Metro y al Metrobús.

Ahora es una estampa de desolación.

A una cuadra se encuentra el edificio de Sonora 149, donde sólo colapsó el cuarto piso y provocó daños importantes en el resto del inmueble. Los escombros siguen tirados en calle y acera. Del departamento aún ondean cortinas y pende ropa. En carteles se pide “no tomar fotografías por respeto a las víctimas”.

Apenas otras dos cuadras las escenas de devastación son más radicales. En el cruce de Laredo con Amsterdam, un edificio de diez pisos se desplomó y sólo quedó en pie el estacionamiento de la planta baja y escombro en el camellón. Los dos edificios colindantes tienen daños importantes en sus muros.

Una vez más, la ausencia de ruido, de música, de bocinazos de autos, o del anuncio de los ropavejeros, hunden a la zona en un aire de devastación.

A una cuadra se encuentra la zona de bares y restaurantes más socorridos de la colonia, y el Plaza Condesa, que pese a los intentos de volver a la normalidad, se mantienen más bien sombríos.

En la esquina de Avenida México y Laredo gente sale con maletas. De ese edificio asombra la fachada que luce con buena parte de su aplanado caído y sus ladrillos expuestos.

Es en Avenida México esquina con Chilpancingo donde la visión tal vez sea más dramática. El edificio luce devastado, con muros rotos, y una inclinación más acentuada desde el terremoto. La boutique, el restaurante de cochinita pibil, la cafetería, la tortería, han cerrado ante el alto riesgo de que la estructura colapse. El inmueble se ve notoriamente inclinado hacia el frente y hay huecos en los muros colapsados.

De acuerdo con vecinos de la zona, inmobiliarias ya ofrecieron comprar el edificio para demolerlo y levantar otro nuevo inmueble de departamentos.