Labor mal pagada, cosechar romeritos; San Andrés Mixquic
Los productores cobran 50 centavos por cada kilo de este producto, que se cultiva de manera artesanal por meses

CIUDAD DE MÉXICO.
El alto consumo de romeritos durante las épocas de Semana Santa y de fin de año apenas son suficientes para sostener la producción de esa hortaliza.
Así lo señalaron productores agrícolas de San Andrés Mixquic, entrevistados en su propio campo de cultivo, mientras desyerbaban su parcela de romeritos. Una tarea difícil, laboriosa, y mal pagada.
Carlos Noria y su tío Antonio señalan que su trabajo es poco valorado, apenas 50 centavos por kilogramo de los romeritos que cuidan, literalmente, a mano, ramita por ramita.
Carlos tiene 22 años y ya es un veterano en la siembra y cosecha de romeritos en San Andrés Mixquic, en Tláhuac. El trabajo es pesado y artesanal. No hay otra forma.
Le semilla, del tamaño de la cabeza de un alfiler, se obtiene de la trituración de las ramas secas del romerito. Las parcelas se subdividen en espacios de unos 50 metros cuadrados que se habilitan con diques y canales para riego.
Se comienza a tirar la semilla, se tira al aire, no se tira mucha para que no queden delgaditos, tratando de calcular, ni mucha, ni poca, pero sí lo suficiente”, explicó Noria.
Ahí es cuando esta tierra del sur de la ciudad comienza a hacer su magia. En una semana aparecen los brotes. En unas dos semanas más alcanzan una altura de entre cinco y diez centímetros. Es en ese momento cuando inicia el trabajo de mayor paciencia: quitar la yerba.
¿Qué pasa si no se quita la yerba?”, se le cuestiona.
“Empezaría a haber problemas con la huerta, se pondría amarillo, no crecería, a la hora de cosecharlo tendría demasiada yerba y no comprarían el producto”, explica el joven agricultor.
Una vez transcurridos poco más de dos meses, los romeritos están listos para ser cortados. Al año se producen alrededor de 4 mil 500 toneladas de romeritos en la Ciudad de México, aunque es en fin de año cuando se cultiva el 70 por ciento del total.
Tras la recolección, sigue el paso más difícil: su comercialización. Y es que un costal de 40 kilos de romeritos puede venderse hasta en 20 pesos en la Central de Abasto, es decir, 50 centavos por kilo.
Es muy largo el periodo que se lleva para lo que se gana, ni siquiera es ganancia porque ni se saca lo que se está invirtiendo”.
Los intermediarios son los que encarecen el precio del romerito al consumidor final. Pero esta gente no sabe hacer otra cosa. Y el campo es su vida. Están enraizados a ella.
“A veces nos conformamos con sacar los gastos, pero ¿qué le hacemos?, no sabemos hacer otra cosa”, reconoció, lacónico, Antonio Noria, agricultor de 55 años y quien desde hace medio siglo se dedica a la cosecha de los romeritos en Mixquic.