San Antonio Abad y Auditorio, cerradas por obras; L 3, 7, 8 y 12 con alta afluencia: Metro CDMX
El sistema registra afluencia moderada y circulación constante de trenes en las Líneas 1, 2, 6, 9, A y B.

La operación del Sistema de Transporte Colectivo Metro en la Ciudad de México atraviesa una jornada marcada por cierres de estaciones, alta afluencia en varias líneas y los efectos persistentes del paro escalonado de trabajadores, que continúa impactando la movilidad de millones de usuarios.
El Metro informó que las estaciones San Antonio Abad de la Línea 2 y Auditorio de la Línea 7 permanecen cerradas hasta nuevo aviso debido a trabajos de rehabilitación. En estos puntos no hay ascenso ni descenso de personas usuarias, lo que obliga a modificar trayectos y aumenta la presión en estaciones cercanas.
En contraste, la estación Zócalo/Tenochtitlan de la Línea 2 se mantiene abierta y opera con normalidad en ambos sentidos, consolidándose como un nodo clave en el centro de la red.
Las autoridades han reiterado el llamado a la ciudadanía a anticipar su salida y planificar sus traslados, además de mantenerse informada a través de los canales oficiales del sistema.
Líneas con mayor saturación
De acuerdo con el reporte más reciente, el sistema registra afluencia moderada y circulación constante de trenes en las Líneas 1, 2, 6, 9, A y B, lo que permite traslados relativamente estables dentro de la complejidad actual.
Sin embargo, las Líneas 3, 7, 8 y 12 presentan alta afluencia, situación que se traduce en mayores tiempos de espera en andenes y complicaciones durante el abordaje de trenes. Personal operativo ha sido desplegado en estaciones y terminales para intentar agilizar el servicio y mitigar los efectos de la saturación.
Este comportamiento desigual refleja una redistribución de la demanda provocada tanto por los cierres como por la reducción operativa derivada del conflicto laboral.

Origen del deterioro en el servicio
Desde días previos, el sistema ha resentido los efectos del paro escalonado impulsado por el Sindicato Nacional de Trabajadores del Sistema de Transporte Colectivo (SNTSTC), en medio de la falta de acuerdos con el Gobierno de la capital.
El movimiento comenzó con la decisión de trabajadores sindicalizados de no realizar horas extra, lo que generó ausentismo en áreas técnicas y operativas consideradas críticas para la operación diaria del Metro. Esta medida redujo la capacidad del sistema y afectó la frecuencia de paso de los trenes.
El conflicto no surgió de manera repentina. Se trata de un proceso de tensiones acumuladas durante semanas, en el que el sindicato ha denunciado condiciones laborales deficientes, rezagos en mantenimiento de trenes e instalaciones, así como insuficiencia presupuestal que, según su postura, compromete la seguridad operativa.
Protestas y negociaciones sin resolución
En el contexto de estas inconformidades, el sindicato llevó a cabo una movilización el pasado 4 de febrero hacia el Zócalo capitalino para visibilizar sus demandas. Posteriormente, anunció una protesta de “brazos caídos”, que consistía en limitar actividades extraordinarias, anticipando el impacto en el servicio.
Por su parte, el director del Metro, Adrián Rubalcava, aseguró que la red continuaría operando en sus 12 líneas y reconoció los retrasos, al tiempo que pidió paciencia a los usuarios. El funcionario expresó confianza en que el diálogo con el sindicato permitiría alcanzar acuerdos.
No obstante, las negociaciones no han logrado desactivar el conflicto, lo que ha derivado en afectaciones sostenidas.
Funcionamiento del Metro CDMX
Actualización: 13 de abril de 2026
Afluencia moderada
Líneas 1, 2, 6, 9, A y B
Alta afluencia
Líneas 3, 7, 8 y 12
Estaciones cerradas
San Antonio Abad (L2)
Auditorio (L7)
Saturación del sistema
Durante las jornadas más críticas del paro, el impacto fue evidente: de los 250 trenes programados, solo 153 estuvieron en operación, dejando fuera de servicio a 97 unidades.
Esta reducción provocó saturación en estaciones, tiempos de espera de hasta una hora o más, y trenes con sobrecupo, afectando directamente la experiencia de viaje de los usuarios.
El SNTSTC reportó además la pérdida de 759 vueltas de trenes, es decir, recorridos completos que no se realizaron. De estas, 557 se atribuyeron a falta de personal y 202 a carencia de material operativo, evidenciando un problema estructural tanto en recursos humanos como en infraestructura.
Las líneas más afectadas incluyeron la 3, la B, la 6 y la 9, aunque el impacto se extendió de manera generalizada a toda la red.
El escenario actual configura una crisis operativa en el Metro CDMX, donde convergen factores estructurales y coyunturales: mantenimiento pendiente, limitaciones presupuestales, conflicto sindical y alta demanda cotidiana.
Para millones de usuarios, esto se traduce en traslados más largos, incertidumbre y condiciones de viaje más complejas.
Mientras no se concreten acuerdos entre autoridades y trabajadores, el sistema seguirá operando bajo presión, con efectos directos en la movilidad urbana de la capital.
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