“El riesgo suicida es prevenible si lo logramos identificar a tiempo”
En el marco del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, especialistas advierten sobre la vulnerabilidad neurobiológica y emocional que atraviesan niñas, niños y adolescentes

En el marco del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, especialistas e instituciones de la Ciudad de México advirtieron sobre la vulnerabilidad neurobiológica y emocional que atraviesan niñas, niños y adolescentes, un grupo poblacional donde la intervención temprana y la eliminación de estigmas resultan determinantes para salvar vidas.
Durante el conversatorio “Un compromiso por la vida”, organizado por el Consejo Ciudadano, autoridades de salud enfatizaron que el cerebro adolescente se encuentra en pleno proceso de maduración, lo que incrementa la impulsividad ante situaciones de estrés severo.
Especialistas en salud mental explicaron que el sistema límbico, encargado de regular las emociones, suele activarse de forma acelerada durante la adolescencia, mientras que la corteza prefrontal, responsable de la planeación y el control de impulsos, continúa en desarrollo. Esta asimetría neurológica genera respuestas reactivas e inmediatas frente al sufrimiento emocional.
Entre los principales focos de alerta que exigen atención psiquiátrica o médica inmediata destacan expresiones verbales y cambios conductuales: Manifestaciones de querer desaparecer o sentirse una carga, así como alteraciones drásticas en los patrones de sueño y alimentación.
Asimismo, otro comportamiento de alerta es la búsqueda de sustancias o métodos: Interés inusual por medicamentos, armas o sustancias tóxicas dentro del hogar.
Por otra parte, el Mtro. Andrés Emiliano Hirsch Soler, representante del Instituto para la Atención a la Salud Mental y las Adicciones (YASAMA), destacó la implementación de la Estrategia Escolar Vida Plena, Corazón Contento, la cual despliega especialistas cada 15 días en escuelas secundarias y de nivel medio superior para brindar escucha activa a los jóvenes.
Asimismo, presentó la Guía de actuación frente al riesgo suicida, un protocolo en cinco etapas que contempla desde la identificación leve hasta la posvención comunitaria.