La resiliencia de salir adelante tras el sismo del 19S
Tras el colapso del Edificio 1C del Multifamiliar Tlalpan, la inquilina Alma Isabel Córdoba enfrentó el retiro de apoyos oficiales, organizó a los arrendatarios y hoy habita un nuevo hogar en Álvaro Obregón

“Yo cuando veo a las personas que han perdido sus casas, sus cosas en otros fenómenos naturales, o sea, me dan ganas de estar ahí presente y decirles: oigan, sí se puede, sí se puede salir adelante; es con calma, con paciencia, pero sí se puede. No desesperes ni te rindas. Síguele, síguele, tú síguele, pero ahorita sí, vas a sentir que el mundo se detuvo y que no encuentras la salida, pero sí se puede”, expresó Alma Isabel Córdoba, quien en el sismo del 19 de septiembre de 2017 lo perdió todo de golpe.
En aquel momento rentaba el departamento 55 del Edificio 1C en el Multifamiliar Tlalpan, una estructura que colapsó a causa del movimiento telúrico provocando la muerte de nueve.
“Cuando llegamos a lo que fue la zona del colapso, pues sí, parecía como que le había caído una bomba encima al edificio. Se escuchaba la salida del gas, que la gente, pues las primeras personas que me empezaron a ayudar porque sí hubo gente atrapada en el edificio”, recordó sobre las primeras horas de la emergencia.
A la pérdida material se sumó la exclusión institucional. Al no ser propietaria del inmueble, las autoridades del gobierno de la CDMX les retiraron los apoyos otorgados a los damnificados.
“Al final nos hicieron a un lado, los apoyos del gobierno que empezaron a dar en ese momento los pudimos cobrar, pero después era así de ‘ustedes ya no pueden cobrar absolutamente nada. Los que van a cobrar ahora van a ser los propietarios’”, lamentó.
LA LUCHA DE INQUILINOS
Sin un lugar donde vivir, Alma recibió alojamiento temporal de familiares y amigos, para posteriormente irse a rentar en compañía de una amiga.
A la par, se integró activamente a la organización Damnificados Unidos, desde donde apoyó a los dueños para exigir la reconstrucción del multifamiliar, aunque pronto comprendió que los arrendatarios debían emprender su batalla para no quedar en el desamparo.
“Uno como arrendatario, una persona que renta, pues cuando sucede algo, pues obviamente se queda absolutamente sin nada. Yo entiendo que las personas que rentan, este pues se quedan sin la remuneración de lo que estaban cobrando mensualmente, pero pues ellos no perdieron sus cosas, no perdieron su ropa, no perdieron sus casas, ellos siguen teniendo una vida, digámoslo entre comillas, normal”, explicó sobre la vulnerabilidad que enfrentan los inquilinos tras un desastre.
Uno es el que tiene que empezar desde cero, o sea, desde comprar zapatos, ropa interior, cosas indispensables para la limpieza de uno y ellos no.”
Un grupo de arrendatarios del Edificio 1C comenzó a organizarse para solicitar el respaldo del Instituto de Vivienda (Invi).
“Mis vecinos, los que rentábamos y yo, nos empezamos a agrupar, pues para ver si podíamos recibir algún apoyo, en este caso una vivienda que pudiéramos pagar a nuestras posibilidades, eso siempre fue desde el inicio (...) no estábamos pidiendo absolutamente nada gratis. Sin embargo, los dueños de esos departamentos, a ellos sí les dieron todo gratis”, recordó Alma.
La perseverancia rindió frutos y el Invi les otorgó la posibilidad de adquirir un departamento en la Unidad Habitacional Olmos, en Álvaro Obregón.
Tras siete años de gestiones, marchas y trámites, Alma Isabel recibió las llaves de su inmueble y, luego de un periodo de preparación, desde hace un año habita su hogar, convirtiendo su experiencia en un mensaje de resiliencia.