Predios del 19S operan hoy como estacionamientos
Vecinos de las colonias Obrera y Roma Norte cuestionan la falta de memoriales o desarrollos inmobiliarios tras nueve años de los colapsos en los que murieron 29 personas

Los predios de Bolívar 168 y Puebla 282, donde la caída de edificios durante el sismo del 19 de septiembre de 2017 cobró la vida de al menos 15 y 14 personas, respectivamente, operan actualmente como estacionamientos.
A nueve años de la tragedia que marcó a la alcaldía Cuauhtémoc, los vecinos de las colonias Obrera y Roma Norte no se explican por qué en estos terrenos de alta plusvalía no se han erigido memoriales para las víctimas ni se han desarrollado nuevos proyectos de vivienda.
Ante este escenario, las autoridades capitalinas han guardado silencio: la Comisión de Reconstrucción, la Secretaría de Vivienda y la Fiscalía General de Justicia (FGJ) no han ofrecido explicación sobre el estatus jurídico de ambos inmuebles.
Residentes de ambas zonas destacan además una coincidencia en el manejo de la emergencia: en los dos puntos, el Ejército Mexicano asumió de forma exclusiva la recuperación de cuerpos y la remoción de escombros, restringiendo el paso a los brigadistas comunitarios.
Hoy, la opacidad envuelve el destino de dos predios donde la memoria de las víctimas mortales, en su mayoría mujeres trabajadoras, ha sido desplazada por el uso comercial de suelo.

EN LA OBRERA
El predio de Bolívar 168 albergaba antes del sismo a cinco empresas, principalmente del ramo textil, por lo que la mayoría de sus 15 víctimas confirmadas eran costureras.
El colapso fue mediático debido a las denuncias sobre sobrepeso estructural por maquinaria pesada, la instalación de una torre de telecomunicaciones y violaciones a los derechos laborales y de uso de suelo.
El caso derivó en investigaciones de la FGJ y en una recomendación de la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México, que llevó a la alcaldía Cuauhtémoc a ofrecer una disculpa pública en diciembre de 2018 por omisiones en las visitas de verificación.
Actualmente, el terreno opera como un encierro de flotillas para la carga y descarga mayorista de camiones cerveceros.
“Sí me he preguntado, en realidad, ¿por qué están utilizando eso? porque pues real ahí falleció mucha gente. Yo no sé si esté liberado o qué onda, porque también hacen mucho tráfico cuando meten todas esas cosas que guardan ahí, pero nosotros sí pensábamos que lo iban a dejar libre, que iba a ser así como que iban a poner, no sé, en memoria de las personas que fallecieron”, señaló la vecina María de los Ángeles Saldaña.
En el mismo sentido, la residente Rufina Rascón lamentó el olvido institucional.
“Ahí está abandonado, donde nada más es como bodega de cervezas. Ahí venden cervezas, pero de mayoreo. Y la gente que murió ahí sólo Dios sabe qué fue, pero nunca se ve que hicieron nada”, apuntó.
Pero de repente se olvidaron, le digo que un muchachito dice que su mamá ese día entró a trabajar y ese día murió y duró muchos meses trayendo flores y trayendo flores, pero ya no. Ya no se vio qué pasó. Nada más es una bodega.”
EN LA ROMA NORTE
El terreno de Puebla 282 vive una situación similar y la FGJ abrió una investigación.
Durante el terremoto de 2017, el edificio que alojaba laboratorios de cosméticos colapsó provocando la muerte de 14 personas, en su mayoría trabajadoras, y el rescate de unos 50 conejos utilizados para pruebas.
Pese a que el costo del metro cuadrado en la zona alcanza decenas de miles de pesos y a que los predios contiguos con daños fueron demolidos y sustituidos por modernos condominios, Puebla 282 permanece pavimentado como un estacionamiento al aire libre.
La inacción genera desconcierto entre los habitantes.
“Yo sabía que era un laboratorio y pues sí, eran personas que venían a trabajar. Y sí, la verdad hubo muchos decesos, muchos. En realidad no tengo idea, pero sí, todos estos años no se ha levantado, mejor levantaron el predio de a un lado. Es de condominios. Pero sí, aquí lo dejaron así como que puro estacionamiento, ya no realizaron ningún proyecto”, relató Matilda Castañeda, una vecina.
En tanto, el señor Ignacio recordó el impacto de la catástrofe en el entorno urbano.
“Fue un momento muy difícil para la zona que vivimos aquí, muy trágica por la cuestión que sucedió. Se vino abajo el edificio, hubo varios difuntos en él”, señaló.