La muerte de Ricky Hatton reabre el debate del CTE en el boxeo
Un informe forense reveló signos de CTE en el expeleador inglés Ricky Hatton; la justicia no pudo concluir suicidio y el caso revive el riesgo cerebral en el boxeo.

La muerte del excampeón mundial Ricky Hatton ha vuelto a colocar al boxeo frente a una pregunta incómoda que durante años pareció pertenecer a otro deporte. El daño cerebral acumulado, no es un concepto lejano ni exclusivo del futbol americano.
Un informe presentado en una investigación judicial concluyó que Hatton, de 46 años, presentaba signos de encefalopatía traumática crónica, una enfermedad degenerativa asociada a golpes repetidos en la cabeza. El hallazgo fue resultado de un análisis neuropatológico.
Hatton fue encontrado sin vida el 14 de septiembre de 2025 en su casa en Hyde, cerca de Manchester. Se había ahorcado con una sábana. Sin embargo, la forense Alison Mutch determinó que no era posible establecer que se tratara de un suicidio. La ausencia de una nota, el consumo de alcohol y la presencia de daño cerebral impidieron llegar a una conclusión definitiva sobre su intención.
El señor Hatton habría recibido golpes repetidos a lo largo de su carrera”, señaló el patólogo Neil Papworth, quien explicó que el cerebro del exboxeador mostraba cambios degenerativos inusuales para su edad. Aun así, precisó que no se podía determinar con exactitud si la enfermedad influyó directamente en su muerte.
Durante la audiencia, familiares y allegados describieron a Hatton como alguien que, pese a sus problemas, mantenía planes a futuro. Tenía previsto viajar a Dubái para un combate de exhibición y organizaba vacaciones con sus hijas. Su hijo Campbell relató episodios de pérdida de memoria, confusión y repetición constante de conversaciones, síntomas compatibles con el deterioro cognitivo asociado al CTE.
Un ídolo del pueblo
Hatton fue uno de los boxeadores más populares de Gran Bretaña. Ganó 45 de sus 48 peleas profesionales y fue campeón mundial en dos divisiones. Enfrentó a figuras como Floyd Mayweather Jr. y Manny Pacquiao en el punto más alto de su carrera.
Su caso se suma a una lista limitada pero significativa de boxeadores con daño cerebral confirmado. El estadounidense Jerry Quarry fue diagnosticado con CTE tras su muerte, luego de años de deterioro neurológico progresivo. También el excampeón Paul Pender presentó evidencia neuropatológica directa de la enfermedad.
Durante décadas, este tipo de daño fue conocido como demencia pugilística, un término acuñado mucho antes de que la ciencia pudiera identificar con precisión las lesiones cerebrales. Hoy, bajo el nombre de CTE, la enfermedad forma parte del vocabulario cotidiano en la NFL, donde múltiples exjugadores han sido diagnosticados tras estudios post mortem.
La conclusión legal dejó abierta la pregunta central. Hatton murió sin que se pudiera establecer su intención. Lo que sí quedó documentado es que su cerebro ya contaba otra historia, una escrita a lo largo de años de combates, sparrings y noches bajo las luces del ring.
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