Martín sobrevivió al 19S; hoy lucha contra el cáncer y la alerta sísmica
Tras permanecer 17 horas atrapado bajo las ruinas de Álvaro Obregón 286, enfrenta secuelas de salud y emocionales, además del golpe al bolsillo por los 300 mil pesos gastados

A nueve años del colapso del edificio ubicado en Álvaro Obregón 286, provocado por el sismo de magnitud 7.1 del 19 de septiembre de 2017, Martín Zenaido Méndez Medina rememora las 17 horas que permaneció atrapado bajo los escombros y el calvario que ha enfrentado para la recuperación física que lo ha llevado a gastar más de 300 mil pesos, en espera de que esos recursos le sean devueltos.
“Es como si hubiera sido ayer, yo siento que eso ya es para toda la vida hasta que me muera”, relató en entrevista con Excélsior, el hombre de 63 años que fue contratado para realizar un trabajo de cerrajería aquel día de la tragedia.
El desastre ocurrió en el cuarto piso de un inmueble de seis niveles donde laboraban unas 60 personas en el área de contabilidad. Ante la magnitud del desplome, un archivero y un escritorio colapsados sirvieron como una estructura de resistencia improvisada que le salvó la vida junto a otras tres personas.
“Yo me encomendaba a Dios y tenía 99.9% de que no íbamos a salir... La demás gente que estaba frente a nosotros era la carne molida en su ropa, estaban hechos puré”, relata sobre las víctimas que se encontraban frente a él.
Sin embargo, recordó la esperanza que sintió al ver la luz del día después. “Haz de cuenta que volví a nacer, salí de los escombros otra vez”. Martín se tomó una selfie entre las ruinas. Lo hizo, comentó, con el fin de dejar una última prueba de su existencia, por si no volvía a casa.

EL PROCESO DE RECUPERACIÓN
El rescate, coordinado en la madrugada por rescatistas, representó el inicio de una compleja y dolorosa etapa de recuperación. Martín fue evacuado a través de un boquete abierto desde una mueblería contigua, pero el traslado representó un enorme dolor físico.
Me iban jalando... Había tramos que la loza pegaba con mi estómago y no me dejaba respirar. Llegaba aire y descansaba otro rato [...] Pegaba mi rodilla, no tenía control en ella, me hacían gritar. Era un dolor pero canijo.”
A nivel físico, debió someterse a cirugías y tratamientos médicos intensivos cuyas curaciones y operaciones superaron los 300 mil pesos, gastos que costeó por cuenta propia. Actualmente sigue luchando contra el cáncer de garganta y una rodilla desecha que el siniestro le dejó.
En el plano psicológico, el proceso de sanación ha sido prolongado. Aunque superó el insomnio inicial provocado por la repetición mental del colapso, la secuela principal persiste ante las alertas sísmicas.
“Lo único que sí me ha superado hasta ahorita es la alarma sísmica; la oigo y quiero correr... Me pongo muy nervioso con eso”, dijo.
Y pese al reconocimiento oficial como víctima del sismo, Martín denuncia que las promesas de apoyo institucional y la recuperación del dinero gastado en curaciones y cirugías médicas siguen sin resolverse satisfactoriamente.