CDMX, la contaminación nuestra de todos los días

Hasta ahora, 2025 ha sido el peor año en contaminación, con tan sólo 17.5 por ciento de días limpios

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El Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), estima que en nuestro país se registran más de 20 mil muertes prematuras anuales, debido a la mala calidad del aireFoto: Rogelio Morales | Cuartoscuro 

Tras sobrevivir a casi 50 horas de contingencia ambiental, crece la preocupación entre diferentes sectores de la sociedad, porque cada vez son menos los "días limpios" que la Ciudad de México tiene al año, dentro de los parámetros de las normas oficiales mexicanas, tanto de la Secretaría de Salud (SSA), como de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).

De acuerdo con la Asociación Civil Corazón Capital, los “días limpios”, con calidad idónea para la salud de los habitantes de la CDMX, muestran una tendencia preocupante:

  • 2022: 127
  • 2023: 105
  • 2024: 87
  • 2025: 64
  • En lo que va de 2026: 3

Los datos obtenidos por Corazón Capital toman como base el Sistema de Indicadores de la Ciudad de México, del Instituto de Planeación Democrática y Prospectiva.

"No es sólo contaminación: es salud, movilidad y bienestar urbano. Mejorar el aire requiere transporte eficiente, menos emisiones y más infraestructura verde", advirtió la asociación civil.

En entrevista con Excélsior, Carlos Flores, director general de Corazón Capital, destacó que hasta ahora, 2025 ha sido el peor año en contaminación, con tan sólo 17.5 por ciento de "días limpios”.

Subrayó que de 2010 a 2026, únicamente hemos tenido mil 690 “días limpios” de un total de cinco mil 840 días totales.

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Foto: Especial 

Explicó que los “días limpios” son aquellos que no superan los parámetros establecidos en las normas oficiales mexicanas, es decir, que no alcanzan los niveles críticos para activar medidas extraordinarias, como el doble Hoy No Circula, para los vehículos que transitan en la Ciudad de México.

Contaminación importada

Carlos Flores, maestro en Administración Pública y Políticas Públicas, recordó que la mayor parte de la contaminación en la Ciudad de México, la producen las fuentes fijas, como son la Refinería y la Termoeléctrica de Tula, Hidalgo, así como las fábricas del Estado de México, que generan la mayor carga a la atmósfera, particularmente de precursores de ozono.

“Todos sabemos en esta ciudad que vivimos en una especie de olla, soplan los vientos del norte y arrastran estos contaminantes, se quedan asentados aquí hasta que vuelve a soplar o a llover, hasta que tenemos fenómenos meteorológicos, climáticos, que ayudan a la dispersión, se van esos contaminantes”, detalló.

Según la propia Secretaría de Medio Ambiente de la Ciudad de México (Sedema), entre 60 y 79 por ciento de la contaminación proviene del Estado de México e Hidalgo, entre partículas suspendidas PM10, PM2.5, óxidos de nitrógeno (Ox) y compuestos orgánicos volátiles (COV).

Sobre la duda de quién contamina el aire de la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM), la Sedema establece que las fuentes contaminantes locales en la Ciudad de México no aportan ni la tercera parte de las emisiones que se producen en la ZMVN, ocupando el primer lugar el transporte, seguido por la industria y, en tercer lugar, las actividades domésticas.

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Foto: Rogelio Morales | Cuartoscuro 

“Del total de emisiones que se generan en la Zona Metropolitana del Valle de México, la CDMX aporta en promedio el 24 por ciento de las partículas y el 39 por ciento de los precursores de Ozono”, destacó.

Un estudio de caso sobre la Termoeléctrica Francisco Pérez Ríos en Tula, Hidalgo, elaborado por el doctor Adolfo Hernández-Moreno, profesor-investigador de la UAM Azcapotzalco, demuestra con modelos atmosféricos, que la contaminación generada en la cuenca de Tula no se queda ahí, los contaminantes como el dióxido de azufre y las partículas finas viajan hacia la cuenca del Valle de México.

“Se sabe que las cuencas atmosféricas no son sistemas cerrados pues existe entre ellas un intercambio de masas de aire; por lo tanto, la importación y exportación de contaminantes en ciertas zonas depende de la dirección de los vientos”.

Añadió: “Por ejemplo, la corriente del viento que cruza desde Tula puede acumular contaminación en el Valle de México o sacarla por el canal del sureste, hacia la región de Morelos; de ahí la importancia de la ubicación de termoeléctricas y el tipo de combustible que utilizan”, comentó el experto en un ciclo de conferencias en septiembre de 2021.

Sin autos siguió contaminación

A mediados de mayo de 2020, en plena crisis por la pandemia de Covid-19, el doctor Horacio Riojas, investigador del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), ofreció una conferencia de prensa vía Zoom, para dar a conocer que a pesar de que el 60 por ciento del parque vehicular dejó de circular por la cuarentena, la calidad del aire en la Zona Metropolitana del Valle de México continuaba siendo mala.

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Foto: Especial 

El doctor en Epidemiología atribuyó la contaminación atmosférica a las emisiones de la Termoeléctrica de Tula, que trabaja con combustóleo, lo último de lo último de la refinación del petróleo , lo que, alertó, volvía más vulnerable a la población al Coronavirus.

“Porque básicamente la exposición crónica a partículas daña el sistema inmunológico y genera una respuesta más pobre ante agresiones como este virus nuevo, entonces hay suficientes elementos como para pensar que la enfermedad podría agravarse en presencia de la contaminación atmosférica”, refirió.

Horacio Riojas detalló que las partículas suspendidas con metales, hidrocarburos aromáticos policíclicos, que son cancerígenos, además de azufre que emite la Termoeléctrica de Tula, están tres veces por encima de los límites recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), de 10 microgramos por metro cúbico.

“Estamos hablando, no solamente de efectos agudos que se dan en personas sensibles como los asmáticos, sino de efectos crónicos que pueden incluir desde problemas neurológicos hasta dificultades al nacimiento en mujeres embarazadas”, precisó.

Cuestión de vida o muerte

Datos disponibles de la campaña Breathe Life (Respira la Vida) de la Organización Mundial de la Salud (OMS), indican que la mala calidad del aire en México provoca 41 mil 723 muertes prematuras al año, principalmente en la Zona Metropolitana del Valle de México.

En un cálculo más conservador, el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), estima que en nuestro país se registran más de 20 mil muertes prematuras anuales, debido a la mala calidad del aire.

De este total, cerca de nueve mil 600 decesos corresponden específicamente a la Zona Metropolitana del Valle de México.

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Foto: Andrea Murcia | Cuartoscuro

*DRR*

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