Un viaje familiar con las estrellas

Andrés Muñoz fue acompañado por sus padres en su aventura

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Para Alberto y María de los Ángeles, cada vez que Andrés Muñoz, su hijo, sube al montículo, el corazón se les acelera.

ATLANTA.– Para Alberto y María de los Ángeles, cada vez que Andrés Muñoz, su hijo, sube al montículo, el corazón se les acelera. Esa sensación fue aún mayor cuando lo vieron desde la tribuna en su primera participación en un Juego de Estrellas. El año pasado, en Arlington, fueron sólo sus hermanos quienes lo acompañaron en las gradas mientras ellos atravesaban momentos personales que les impidieron viajar; Además, aquella vez Andrés nunca fue llamado a lanzar. Esta vez todo cambió.

Nos saca el corazón cada vez que picha. Verlo aquí ahorita es para nosotros lo máximo”, dijo María de los Ángeles, todavía con la emoción a flor de piel. Junto a Alberto recordó los años en que las vacaciones se transformaban en viajes a torneos, las noches de desarrollo, los permisos en el trabajo y los juegos seguidos por teléfono cuando no podía estar presente.

Muñoz subió al montículo en la octava entrada, ya con un out y un corredor en primera. Su primera acción fue otorgar base por bolas a Corbin Carroll, pero enseguida mostró temple: dominó a Elly de la Cruz con un elevado al jardín y ponchó a Kyle Stowers para terminar la entrada. Ese último lanzamiento fue retado en el sistema ABS, pero prevaleció la marca de strike.

Antes de entrar, la escena se volvió aún más especial: el legendario Joe Torre fue quien le entregó la bola. “Me emocioné mucho, es una leyenda, que me diera la bola significó mucho para mí y creo que hasta me puse más nervioso todavía”, confesó Muñoz tras el juego.

Para Alberto, ese instante también fue único: “El año pasado estábamos tristes, pero le damos gracias a Dios que nos dio la oportunidad de venir y verlo. Con este tipo de jugadores que se enfrenta, la verdad es tremendo”, expresó mientras buscaba con la mirada al hijo que por fin había visto brillar en el escenario más grande.

Para venir a este Juego de Estrellas, Alberto tuvo que pedir permiso en su trabajo. En esta ocasión no usamos la estrategia más común en los juegos importantes, de cuando Andrés era niño.

Antes me tocaba quedarme trabajando y ella me llamaba para decirme cómo iba, cómo empujó, en qué entrada estaba... yo me pasaba los partidos por el celular. Ella era mi cronista”, relató con una sonrisa que mezclaba orgullo y nostalgia.

Muñoz también destacó lo especial de compartir campo con otros mexicanos. “Muy bonito ver tanto paisano aquí. Estuve platicando mucho con Kirk, que fue mi catcher, y con Aranda. Muy bonita amistad que hicimos en este poquito tiempo. Esperamos seguir así y listos para el Clásico”, comentó.

Esta vez, el Juego de Estrellas no solo reconoció al mejor relevista mexicano: también fue el premio a Alberto y María de Los Ángeles, que por fin pudieron ver desde las gradas cómo su hijo dominaba a los mejores bateadores del mundo.

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