Un mural en honor a Rusia

En 1955, el artista mexicano Diego Rivera luchó por su vida en Leningrado, hoy San Petersburgo, la ciudad en la que dos equipos pelean por el bronce

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Diego Rivera demostró su empatía con la Unión Soviética con un mural que pintó en el Centro Rockefeller: El hombre controlador del universo.

CIUDAD DE MÉXICO.

Diego Rivera hizo un trato con la Unión Soviética. El muralista mexicano fue diagnosticado con cáncer y los soviéticos tenían la cura: la bomba de cobalto, una máquina de radioterapia. El acuerdo fue que el artista viajaría a Leningrado, la actual San Petersburgo y sede del partido por el tercer lugar de la Copa del Mundo, para tratar su enfermedad, a cambio de informar al mundo de los avances tecnológicos de aquella nación.

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En 1955, el único país avanzado en un tratamiento contra el cáncer era la Unión Soviética. Fue una noticia internacional el hecho de que Diego, un pintor tan conocido, fuera a Rusia a tratarse el cáncer. Cuando regresa a México, uno o dos años después, al bajar del avión, dice que está curado y se vuelve noticia internacional en favor de los soviéticos”, dice Juan Coronel, escritor y nieto de Diego Rivera. 

Durante la Guerra Fría dos de los tres pintores más famosos del mundo comulgaban con el comunismo: Rivera y Picasso. El tercero, Matisse, estaba en el otro extremo.  Rivera temía por su vida, después de que fue diagnosticado de cáncer, e hizo las paces con los soviéticos.

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En Londres, David Alfaro Siqueiros se encontró con Diego Rivera en su camino a Leningrado / Foto: Cortesía Juan Coronel

La relación de Rivera con el comunismo se hizo estrecha desde 1928. El mexicano viajó a la Unión Soviética por primera vez y reconoció el arte y el deporte como medios de los soviéticos para difundir su ideología, como ahora sucede en la Copa del Mundo. Eso motivó la creación del mural El hombre controlador del universo, que pintó en el Centro Rockefeller de Nueva York, en el que Trotsky, Lenin y Marx convivieron en un muro que después fue derribado.

Para 1955, sus lazos con Trotsky fragmentaron la relación entre Diego y la URSS, por lo que hizo un examen para reafirmar su empatía con el comunismo antes de volver.

En Leningrado, Rivera luchó por su vida en 1955. En el mismo lugar que se definirá al tercer lugar del Mundial.

AMU