Raqueta con doble herencia… Emilio Nava creció con Alcaraz

Es hijo de dos exatletas olímpicos de México que acudieron a Seúl 1988.

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Emilio Nava, con la playera de manga larga negra.

Emilio Nava es producto de un amor que surgió en los Juegos Olímpicos de Seúl 1988. Sus padres, Eduardo Nava y Xóchitl Escobedo, se conocieron en la Villa Olímpica poco antes de que la delegación mexicana obtuviera dos bronces, con Mario González en boxeo y Jesús Mena en clavados.

La actual raqueta 123 de la ATP sacó los genes de su madre. Aunque su padre fue gran velocista, el pequeño Emilio fue cautivado por las historias que le contaba Xóchitl, su maestra y compañera en los buenos y malos momentos como los de este fin de semana en el Abierto de Los Cabos, en donde puso a temblar en los cuartos de final al número 10 del mundo, Andrey Rublev.

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Es una historia romántica. Mi padre era bastante rápido en atletismo y mi madre jugaba tenis, pero ella creció en una pista en Zacatecas donde no tenía lados, tenía que entrenar y pegarle a la pared. Ella hizo un gran trabajo para que nosotros pudiéramos tener estas oportunidades, me enseñó a crecer como tenista y como persona, se lo debo todo a ella”, recuerda Nava en una entrevista con Excélsior.

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Eduardo Nava y Xóchitl Escobedo, padres de Emilio y exatletas olímpicos.

SU VIDA, LIGADA AL DEPORTE Y SUS VALORES DESDE PEQUEÑO

En su casa se respira el deporte. Nava, el menor de tres hermanos, nació en Los Ángeles, California, y desde que tiene memoria, siempre le han inculcado los valores de la competencia. Su pasión por el deporte blanco lo ha llevado a los mejores escenarios, en donde desea conseguir mejores resultados.

Es bastante competitivo mi hogar.  Tengo dos hermanos mayores y siempre les quiero ganar. Al mismo tiempo, mis padres saben lo que se necesita para llegar a un punto bastante alto en su carrera deportiva, entonces voy a intentar seguir lo que me dicen y competir”.

Su travesía por la academia del español Juan Carlos Ferrero, sirvió para competir con los grandes tenistas del circuito. Nava fue compañero de Carlos Alcaraz y pudo darse cuenta que tiene madera para ser el mejor de la historia.

Jugaba muy bien Carlos Alcaraz. Viví con él y entendí la academia. Se notaba que era un tipo diferente y siempre alguien que intentaba llegar a ese nivel. Ojalá alguien pueda tener más Grand Slams”.

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*mcam