La niña que desafió la guerra: Honey Thaljieh y el balón que venció al miedo

Cofundadora y primera capitana de la Selección Femenina de Futbol de Palestina, Honey Thaljieh convirtió la guerra, el castigo y el machismo en combustible para transformar vidas.

Por: Steph Fuentes

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Honey Thaljieh, Cofundadora y primera capitana de la Selección Femenina de Futbol de PalestinaSteph Fuentes

En Palestina, donde el conflicto bélico ha marcado generaciones enteras y la violencia forma parte de la vida cotidiana, crecer implica aprender a convivir con el miedo. En ese escenario nació Honey Thaljieh, en Belén durante la década de 1980, rodeada de enfrentamientos, pérdidas familiares, como el asesinato de uno de sus primos y una realidad atravesada por la guerra. Pero incluso en medio de ese contexto, encontró en el futbol un espacio de libertad.

“Estoy viviendo el sueño”, afirma hoy, con la serenidad de quien resistió todo pronóstico. De niña, cuando decía que algún día lideraría grandes organizaciones y presentaría proyectos en el mundo, muchos se reían. “Todo el mundo pensó que estaba loca”, recuerda sobre aquellos años en los que aspirar a algo distinto parecía imposible en un entorno de inseguridad e injusticias diarias.

Cofundadora y primera capitana de la Selección Femenina de Fútbol de Palestina, Thaljieh impulsó la creación del representativo femenil no solo como un proyecto deportivo, sino como una herramienta para visibilizar las dificultades que durante décadas ha enfrentado su pueblo. El equipo fue, desde su origen, un acto de afirmación cultural y resistencia.

Jugar futbol, sin embargo, no era una decisión sencilla. “Mi papá llegaba todos los días de trabajar y me veía jugando en la calle y me castigaba”, relata. Al día siguiente, volvía a salir. Y el castigo se repetía. “Una y otra vez”. Fue criticada, exhibida y señalada por insistir en practicar un deporte que, en su contexto, no estaba pensado para niñas. “Tenía una rebelde dentro de mí”, admite.

El tiempo transformó esa tensión familiar en orgullo. Hoy, cuenta, su padre le pide que no se detenga. “Ahora es un padre orgulloso de su hija y de lo que he logrado”, comparte.

Sobre las mujeres que aún sostienen ideas tradicionales de superioridad masculina, Honey no apunta con el dedo. “No culpo a las mujeres por eso, la sociedad las influenció a tener estos prejuicios”, explica. Considera que muchas crecieron bajo una mentalidad patriarcal que normaliza estereotipos rígidos. “Cuando rompemos estos mismos estereotipos y esta mentalidad es cuando hay avances”, sostiene.

Para ella, el éxito no es individual ni aislado. “El éxito no se debe medir por el hecho de que ‘lo lograste’”, subraya, “sino por preguntarte a cuántas mujeres llevaste contigo. Ese es el verdadero éxito”.

También es contundente al hablar de la desigualdad en el deporte. “Es una pena, es triste”, dice al comparar el futbol femenil con el masculino en términos de inversión y salarios. Aunque reconoce que hay más aficionados y derechos de transmisión, insiste en que aún falta comprensión sobre el valor que las mujeres aportan dentro y fuera de la cancha. “Tenemos que dejar de hacernos la pregunta de si valió la pena invertir en mujeres; la pregunta es qué tan rápido podemos invertir en ellas”.

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En medio de un conflicto bélico en Palestina, Honey Thaljieh encontró un refugio en el futbol.Instagram: Ficbol

Consciente de que en contextos como el suyo soñar puede ser incluso peligroso, envía un mensaje directo a niñas y jóvenes. “Sé que es muy difícil y muy peligroso ir en contra de los padres o de las comunidades”, reconoce. Pero aconseja hacerlo con estrategia, buscar aliados y no rendirse. “En el momento correcto habrá alguien que apoye”.

“Estoy viviendo el sueño… el futbol es mi vida y estoy en una posición donde puedo hacer mucho por el deporte y darle oportunidades a niñas por todo el mundo”, comentó durante su visita a México para participar en el Summit Decididas.

Desde las calles de Belén hasta el escenario internacional, Honey Thaljieh convirtió un balón en símbolo de resistencia. En un territorio marcado por la guerra, su historia demuestra que también se puede luchar con esperanza.

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