La Vida en un suspiro
Un día estás en el máximo nivel del mundo en tu deporte, al otro, no sabes si podrás salir del hospital en plenitud de facultades. Así de dramático puede ser un desempeño de alto rendimiento, el que sea, solamente que en esta ocasión le tocó ser noticia al ...

Alejandro Aguerrebere
Súper beis
Un día estás en el máximo nivel del mundo en tu deporte, al otro, no sabes si podrás salir del hospital en plenitud de facultades.
Así de dramático puede ser un desempeño de alto rendimiento, el que sea, solamente que en esta ocasión le tocó ser noticia al beisbol.
Hemos presenciado casos de lesiones, las recién mencionadas (álgidas) broncas, golpazos contra la barda, incluso las hoy casi desaparecidas colisiones en el plato… pero lo sucedido recientemente a Danny Farquhar es algo para escribirse aparte.
Primera ocasión en la cual un deportista, de los denominados major sports, sufre un evento (así dicen los médicos) así, desempeñándose como elemento en activo, lo cual acentúa el dramático caso clínico.
El lanzador de 31 años estaba en su séptima temporada en las Grandes Ligas, desempeñándose enteramente como lanzador relevista. Desde 2011, excepto en su temporada de 2014 y en la presente, por distintas razones había visitado a las respectivas sucursales para los distintos equipos en los que ha prestado sus servicios: Toronto (2008-2011), Oakland (parte de 2011), un periplo de TOR-NYY-OAK-SEA en 2012, Seattle (2012-2015), Tampa (2016-2017) y, su actual equipo, Medias Blancas de Chicago (2017-presente).
Este jugador, drafteado por los Azulejos de Toronto en 2008, es uno de esos casos de elementos en roster activo, conocidos como “journeyman”: lo tienes ahí en el dugout, listo para cualquier eventualidad / necesidad del juego.
Había venido desde el bull pen ocho ocasiones en la actual temporada, con un no muy vistoso 5.63
de PCLA, pero sí un enigmático 0.75 de WHIP.
Casado con su novia de la prepa (high school sweetie, dicen allá), Alexandria Castells, este serpentinero tiene tres hijos y se mantiene en un estado crítico, pero estable, al momento.
Aquí se pone interesante: este ligamayorista, como parte del sindicato de peloteros (MLBPA) tiene un sistema de prerrogativas, el cual, por supuesto, cubrirá los probables altos costos de su recuperación.
Su contrato con los Medias Blancas, corre por este año, por 1.05 millones de dólares (con posibilidad para arbitraje en 2019), encontrando aquí la primera complicación: aun cuando seguramente se le pagará a su familia el resto del contrato anual, esa cantidad es engañosa, pues es antes de impuestos y los “gastos de representación” por parte de Sparta Group.
No hemos encontrado un pronunciamiento del aún “líder” del sindicato de peloteros, Tony Clark, respecto de la certeza en cuanto al futuro del diestro lanzador.
Es destacable cómo, ni en el mejor beisbol del mundo —toda una industria—, existe un escenario totalmente contemplado para un caso así…
Los signos alentadores están ahí: el volver a jugar beisbol y estar con su familia, los motores del hoy luchador Danny Farquhar.