El último baile de Miguel Rojas será con los Dodgers
El héroe inesperado del Juego siete de la Serie Mundial firmó por un año y 5.5 millones de dólares, un acuerdo que le permitirá despedirse en el equipo donde comenzó su historia.

Los Dodgers aseguraron la continuidad de Miguel Rojas, su héroe inesperado del Juego 7 de la Serie Mundial, al acordar con él un contrato de un año por 5.5 millones de dólares. La decisión significa mucho más que retener a un veterano: es garantizar que el pelotero que cambió la historia se despedirá en casa.
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Rojas, quien ya adelantó que 2026 será su última campaña en MLB, deseaba cerrar su carrera donde todo comenzó. Llegó a los Dodgers en 2014 como un jugador de cuadro de perfil bajo, un especialista defensivo que con el tiempo se convirtió en una presencia confiable, versátil y respetada en el clubhouse.
Pero nada lo preparó para lo que ocurrió el 1 de noviembre pasado.
Los Dodgers estaban a dos outs del abismo. Rojas, que llevaba más de tres semanas sin aparecer como titular, inició sorpresivamente el sexto y séptimo juego de la Serie Mundial en segunda base. Y fue él, justo él, quien cambió el destino de Los Ángeles.
Frente al cerrador de los Azulejos, Jeff Hoffman, el veterano encontró un pitcheo y lo convirtió en un jonrón de película que empató el Juego 7 en la novena entrada. Ese swing improbable abrió la puerta al triunfo en once entradas y al noveno título en la historia de la organización. En un instante, el utility silencioso se transformó en un protagonista eterno.
Más allá del momento heroico, Rojas tuvo un 2025 sólido: bateó .262, ofreció defensa de élite en varias posiciones y fue finalista al Guante de Oro como utility en la Liga Nacional. Pero nada pesa tanto como ese batazo que salvó la temporada.
Por eso su renovación trasciende lo deportivo. Es un reconocimiento a la historia que escribió sin buscarla, al símbolo que se volvió sin anunciarlo. Y es también la oportunidad para él de decir adiós desde donde comenzó su viaje.
Pero ese instante no llegó por casualidad. Su camino fue largo y lleno de vueltas. Firmado por los Reds en 2005, pasó años peleando por una oportunidad que parecía no llegar, hasta que en 2012 se convirtió en agente libre y los Dodgers lo firmaron como una apuesta silenciosa.
Tras su temporada de debut, fue cambiado al siguiente año a los Marlins, donde se convirtió en un pelotero respetado por su ética de trabajo y su defensa.
Miami fue el lugar donde se consolidó. Ahí vivió sus mejores temporadas, incluido el 2020 en el que bateó para .304 y mostró una madurez ofensiva inesperada. Durante ocho años, fue la voz del clubhouse, un líder que sostenía al equipo incluso en temporadas turbulentas.
Pero el destino lo quería de vuelta en el lugar donde todo empezó. En 2023, los Marlins lo cedieron nuevamente a Los Ángeles, quizá sin imaginar que ese movimiento terminaría escribiendo una de las postales más dramáticas en la historia reciente de la franquicia.
Rojas encontró un papel distinto: el del veterano que guía, que cubre huecos, que nunca hace ruido… hasta que lo hizo. Y cuando su jonrón cambió el rumbo del Juego 7, también cambió la forma en que su carrera será recordada.
Por eso su renovación no es un detalle administrativo. Es un final justo para un jugador que pasó por todas las estaciones que el beisbol ofrece: promesa, utilidad, liderazgo, constancia, sacrificio y, al final, heroísmo.
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