
CIUDAD DE MÉXICO.
A pesar de que en las últimas dos temporadas ha estado más tiempo en un consultorio médico que en el emparrillado, el ala defensiva de los Texanos de Houston, J.J. Watt, es por mucho el jugador más importante en la corta historia de la franquicia.
Los Texanos nacieron en 2002, luego de la mudanza de los Petroleros a Tennessee, y sus hasta ahora cuatro títulos divisionales parecen poco para los 16 años de vida del equipo.
Houston no ha logrado ganar más de un partido en postemporada y nunca ha disputado siquiera un Juego de Campeonato de la AFC, aunque desde la llegada de Watt pareciera que el día de un mayor éxito de los Texanos está cada día más cerca.
Año tras año, Watt está siempre entre los mejores de la liga, aun cuando el defensivo que estará en su octava temporada ha estado solamente en seis partidos en los últimos dos años: tres en 2016 (hernia en un disco vertebral) y tres en 2017 (fractura tibial).
La valía de Watt en el campo es innegable, pero su aporte a su comunidad es invaluable y otro de los aspectos que lo han llevado a ser una figura reconocida.
Watt juntó más de 37 millones de dólares, y hasta el último centavo fue donado a las víctimas del huracán Harvey y para la reconstrucción de la ciudad y apoyo a instituciones infantiles, así como comida a todos los damnificados.
AMU