Karl-Anthony Towns vende tarjeta Yamamoto

El centro de los Knicks subastó la pieza autografiada en Fanatics Collect, marcando el precio más alto pagado por una tarjeta del pitcher

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Towns, un coleccionista estratégico.

Karl-Anthony Towns, la estrella de los Knicks, ha dejado huella fuera de la cancha al subastar una de sus piezas más codiciadas: una tarjeta 1-de-1 autografiada de Yoshinobu Yamamoto.

El artículo, proveniente de un set 2024 Topps Inception MLB con parche logoman, alcanzó 72 mil dólares en una venta organizada por la casa Fanatics Collect, estableciendo un nuevo récord para una tarjeta de Yamamoto

Según reportes, Towns obtuvo esa pieza en septiembre, tras abrir una caja del set Inception que costó apenas 300 dólares. 

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De acuerdo con fuentes de Fanatics, la subasta desató una intensa puja de 54 ofertas, lo que refleja un interés creciente por los coleccionables del pitcher japonés. 

La venta no solo rindió fruto para el hobby de Towns, también marcó un hito: superó con creces el récord anterior para una de Yamamoto, que rondaba los 40, 260 dólares por una versión firma tipo Chrome Superfractor. 

Además, la pieza vendida por Towns recibió una calificación "Gem Mint 10", lo que añade aún más valor a su rareza. 

En sus redes sociales, Towns ha compartido su pasión por la colección de cartas, especialmente por abrir paquetes y sumergirse en el mundo del coleccionismo a través de su cuenta de Instagram "BigBodegaCards" y su canal de YouTube. 

Para él, la decisión de vender la carta no fue tanto por dinero, sino por afinidad: siendo fan declarado de los Yankees, sintió que el ítem no encajaba con el resto de su colección

Además, con el triunfo de Yamamoto como Jugador Más Valioso de la Serie Mundial en 2025, el valor del pitcher se disparó, aumentando el atractivo de sus artículos, en especial las tarjetas, toda una cultura en la Unión Americana. 

Esta subasta confirma que la afición deportiva de Towns va más allá del basquetbol. El judaor de los Knicks es un coleccionista estratégico que sabe cómo capitalizar sus hallazgos, incluso si provienen de su “suerte más grande”