Ben Sulayem se reelige sin oposición en la FIA mientras crecen las dudas por el proceso electoral

Mohammed Ben Sulayem fue reelegido como presidente de la FIA sin oposición, en un proceso cuestionado legal y políticamente.

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Mohammed Ben Sulayem ganó la reelección en la FIA (Reuters)

El presidente de la Federación Internacional del Automóvil (FIA), Mohammed Ben Sulayem, obtuvo un segundo mandato de cuatro años sin enfrentar oposición, luego de que sus potenciales oponentes no lograran cumplir con los requisitos formales para competir en la elección, un método que actualmente es cuestionado por autoridades francesas, aunque por ahora no han decidido intervenir.

El emiratí de 64 años, ex piloto de rallies, fue el único candidato inscrito en la Asamblea General anual de la FIA celebrada en Tashkent, Uzbekistán, donde se desarrolló el proceso electoral. La victoria parecía inevitable, pues ninguno de sus rivales logró cumplir con uno de los requisitos más estrictos: contar con el apoyo regional, especialmente en el caso de Sudamérica, donde la única representante disponible ya respaldaba al ahora presidente.

Ben Sulayem agradeció la confianza de los miembros de la federación, asegurando que se sentía “honrado” y destacando los desafíos superados durante su administración.

Previo a los comicios, Tim Mayer, dirigente estadounidense con experiencia en el automovilismo, manifestó su interés en competir, pero retiró su candidatura en octubre al considerar que los estatutos de la FIA hacían prácticamente imposible construir una alternativa real.

La piloto suizo-francesa Laura Villars también intentó frenar el proceso por la vía judicial, argumentando que la elección violaba principios de gobernanza y transparencia. Aunque un tribunal de París permitió continuar la elección, programó una nueva audiencia en febrero que podría influir en la validez final del resultado.

Cada aspirante debía presentar una lista de 29 vicepresidentes que representaran a todas las regiones del mundo, un requisito que ni Mayer ni Villars pudieron cumplir antes del 24 de octubre. En el caso de Ben Sulayem, su lista incluía únicamente a una representante sudamericana: Fabiana Ecclestone, brasileña y figura cercana al presidente, además de estar vinculada a la familia relacionada con la Fórmula 1.

La FIA defendió el procedimiento, asegurando que el proceso se llevó a cabo conforme a sus estatutos y que se trató de una votación “robusta y transparente”, representativa de la voz de sus miembros.

Las polémicas de Ben Sulayem al frente de la FIA

El mandato de Ben Sulayem ha estado marcado por diversos episodios controvertidos que han generado fricciones dentro del automovilismo. Una de las primeras decisiones que causó impacto fue la introducción de multas a los pilotos por usar malas palabras, una medida que provocó reacciones divididas tanto en la F1 como en el WRC. En el Mundial de Rallies, algunos competidores optaron temporalmente por declarar únicamente en su idioma natal para evitar sanciones.

Otro punto de tensión fueron las acusaciones de interferir en decisiones deportivas, como sanciones en Grandes Premios de Fórmula 1 o procesos de certificación de circuitos. Tras una investigación independiente, la FIA indicó que no se encontró evidencia que respaldara dichas acusaciones.

Finalmente, también surgieron señalamientos sobre cambios en la estructura de gobierno de la FIA, los cuales, según críticos, habrían dificultado la rendición de cuentas dentro de la organización y aumentado el poder del presidente sobre distintos comités.