Fernando Platas, 25 años de la plata olímpica que marcó al deporte mexicano
Fernando Platas cumple 25 años de haber conquistado la medalla olímpica en Sídney 2000, una presea que nació de la superación de su clavado más doloroso en La Habana 1991.

En los Juegos Panamericanos de 1991, en La Habana, Cuba, Fernando Platas ejecutó un clavado de dos y media al frente con dos giros que le otorgó un cero de calificación. Nueve años después, el mismo clavado le dio la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Sídney 2000.
Este 26 de septiembre se cumplen 25 años de la novena presea que cosechó México en los clavados. Fernando Platas cierra los ojos y regresa al Centro Acuático Internacional de Sídney con la misma sonrisa con la que recibió su medalla.
“Llegué con una lista de errores para saber que era lo que no tenía que hacer. Me vino a la mente aquel clavado y fue como una olla exprés, descargué toda esa presión que tenía. Era la última oportunidad de cumplir mi sueño de ser medallista, entender que debía ser ordenado y eficaz, tuve la suerte de tener grandes entrenadores como Salvador Sobrino, Jorge Rueda y Gustavo Osorio que sin ellos no lo hubiera llegado”, expresó Platas en entrevista con Excélsior.
A sus 52 años, Platas recuerda haberse preparado para vencer al ruso Dmitri Sautin, amigo y rival, pero en el camino apareció el chino Xiong Ni, que se adjudicó la medalla de oro.
“Durante todo el ciclo, la competencia había sido con él (Dmitri Sautin). Sin duda, también Xiong Ni que era el campeón olímpico de la prueba en Atlanta 1996, pero ese año solo compitió en enero y no volvió hasta los Juegos Olímpicos, hizo bien su estrategia. Hicimos gran amistad, viajamos juntos, empezamos al mismo tiempo en el alto rendimiento y compartimos grandes experiencias”.
La vida de Fernando Platas cambió después de aquella medalla. Agradece el trabajo que le costó, la historia que lo formó y el anhelo de devolverle al deporte mexicano un poco de lo mucho que le dio.
Su destino tal vez estaba escrito, pero los alemanes descubrieron que había nacido para ser clavadista. Antes de la caída del Muro de Berlín (1989), en una gira en Rusia y Alemania, fueron a la Universidad del Deporte en Leipzig, en donde los alemanes aseguraban que su arquetipo era el perfecto para los clavados.
“Yo era un niño en ese entonces. Era de las mejores universidades de investigación del deporte, decían que ahí hacían cosas malévolas con los atletas, pero en realidad eran muchas pruebas biomecánicas, evaluaciones y resultados. Salí muy contento”, recuerda Fernando Platas, presidente de la Federación Mexicana de Clavados.
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