Estrena un corazón valiente

El nuevo Chevrolet Cavalier da un golpe de timón en su propuesta, incorporando un motor turbocargado de 161 caballos de fuerza, poderoso y eficiente, que lo vuelve más atractivo como lo constató el actor Jesús Castro

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Foto: Salomón Ramírez / Fotoarte: Érick Zepeda

CIUDAD DE MÉXICO.

Haciéndole honor a las ejecuciones más afortunadas que tuvo el Cavalier en sus años mozos y tras haber regresado al portafolio de productos de General Motors de México desde 2017, la más reciente ejecución de este sedán se sacudió el lado más conservador con el que volvió a la vida y ayudado por algunos retoques estéticos, pero sobre todo por un nuevo corazón que late más fuerte que nunca, el nuevo Cavalier pone bajo el pedal del acelerador 161 caballos de fuerza. La fórmula está cantada, pero no es evidente a simple vista.

Y es que quienes únicamente vean la actualización estética de este auto no contarán con la información suficiente para juzgarlo, esa responsabilidad caerá en mayor medida en aquellos que puedan manejarlo, toda vez que la nueva propuesta de este vehículo se quedó con las cosas buenas del pasado, como la amplitud del espacio interior, su enorme cajuela (405 litros) y un buen equipamiento, que garantizan el confort, por lo que pudiera parecer que es lo mismo, sin embargo para darle un toque más atractivo se le agregó un motor más respondón.

La versión que tuvimos a prueba fue aquella identificada con las siglas RS, que hoy se convierte en el tope de gama y, para distinguirla del resto, los diseñadores de Chevrolet han modificado la parrilla dándole un acabado negro piano que se convierte en el estandarte de su renovada personalidad.

Durante los primeros kilómetros de nuestro recorrido y con las calles de la ciudad muy maltratadas por las recientes lluvias nos fue posible constatar que la suspensión hace un buen trabajo para brindar una sensación de confort, absorbiendo gran parte de las irregularidades del camino, sin embargo, y por fortuna para nosotros, el sabor que te da no es el artificial, pues si se pone atención es posible sentir lo que el auto nos comunica aunque sin ser incómodo.

Pero fue hasta que pudimos llegar a la Autopista Urbana Sur que comenzamos a ver realmente de qué estaba hecho, bastaron un par de insinuaciones pisando fuerte el acelerador para encontrar una respuesta firme y contundente, en parte gracias a la naturaleza de la sobrealimentación, la cual a pesar de echar mano de un bloque pequeñito de 1.3 litros ofrece 169 libras pie de torque.

Fue justo en la respuesta del par donde encontramos la respuesta más afortunada de este nuevo Cavalier, que sin tantos aspavientos ofrece una de las cifras de torque más impresionantes que le hayamos visto a este auto a lo largo de la historia y eso que este motor apenas tiene tres cilindros.

La caja de velocidades responsable de gestionar la marcha de este bloque es una automática de seis velocidades, que administra de muy buen modo lo que este motor es capaz de hacer.

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Durante nuestros recorridos también comenzamos a tomarle cariño a cada uno de los gadgets que le fuimos encontrando, como la cámara de reversa que cada vez es más frecuente encontrar en los autos de este nivel, así como a las asistencias electrónicas que nos ayudaron a disfrutar de un manejo más seguro.

En cuanto al sistema de infoentretenimiento, el Cavalier echa mano de una pantalla táctil de ocho pulgadas desde la que es posible manipular todas las funciones del equipo de audio, que cuenta con ocho bocinas y la posibilidad de conectar los reproductores de música y el teléfono sin cables, a través de Bluetooth, así como con Apple Car Play y Android Auto.

Sin olvidar su lado más amable, este Cavalier mantiene su sistema start&stop, que apaga el motor para no gastar combustible cuando estés parado en un alto.

La verdad es que los detalles de las costuras expuestas en color rojo, en las puertas, el volante y el tablero, complementados por el diseño de la palanca de velocidades y los asientos, que exaltan su búsqueda para verse más deportivo, llevan a buen puerto su propuesta y durante el tiempo que lo estuvimos manejando nos parecieron decisiones acertadas, que completan una apariencia exterior con pequeños detalles como un spoiler, pensado para aquellos a quienes el look deportivo les gusta más que uno señorial.

Si bien es cierto que muchos de los detalles más deportivos de este nuevo Cavalier únicamente los encontraremos en la versión RS, desde la versión LT ya cuenta con cosas como el quemacocos.

De todo lo que Chevrolet le hubiera podido haber hecho a este auto estamos seguros que la incorporación de este nuevo motor fue la más afortunada, pues sin perder la eficiencia que lo caracteriza incorpora una respuesta más deportiva al manejo, que corresponde a una estética más fluida y estilizada.

La reconfiguración del portafolio de productos de esta marca estadunidense incorpora, cada vez más, motorizaciones más pequeñas pero que, gracias a la tecnología de sus turbocargadores ofrece un mejor desempeño, más caballos y al mismo tiempo consumos de combustible más eficientes, que los colocan como opciones de compra más inteligentes y que con el paso del tiempo se mantendrán a la vanguardia.

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EL ORIGEN DE LA ESPECIE

Chevrolet en mayo de 1981, cuando fue lanzado al mercado estadunidense, convirtiéndose rápidamente en un éxito en ventas, sin embargo, no fue sino hasta su segunda generación que el modelo desembarcó en nuestro territorio, a mediados de 1987, únicamente con carrocería sedán, algo que cambió con su rediseño en 1991, cuando la variante coupé se sumó a la oferta.

Más tarde debutó la versión Z24, la cual no sólo se distinguía por una estética más deportiva, sino porque era impulsada por un motor V6 de 2.3 litros que generaba 150 caballos de fuerza, acoplado a una transmisión manual de 5 velocidades.

En 1993, el Cavalier fue sometido a una actualización, la cual además trajo un modelo único para nuestro mercado que usaba la carrocería del Pontiac Sunbird estadunidense, sólo que con emblemas Chevrolet, interior del Cavalier y equipado con un nuevo propulsor V6 de 3.1 litros.

En 1995 llegó la tercera generación con una reingeniería completa, la cual implicó utilizar una plataforma evolucionada que ofrecía mayor espacio interior, frenos ABS de serie y un diseño redondeado.

En el año 2000 recibió un ligero facelift y en el 2002 adoptó a la familia de motores Ecotec, más eficientes y con mejores prestaciones. Tras una ligera actualización en el año 2003, el 6 de octubre de 2005 se produjo el último Cavalier de aquella época.

Por Pablo Monroy

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