“El gol lo cura todo”: Jesús Olalde

En 2000 el famoso mudo le hizo un triplete al América justo en la misma semana en la que no entrenó por una dolencia en el aductor derecho

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El Mudo marcó época como goleador de los Pumas / Fotoarte: Horacio Sierra / Foto: Mexsport

CIUDAD DE MÉXICO.

Jesús Olalde recuerda esa semana de abril de 2000, porque pasó de la amenaza de una tristeza al éxtasis de anotarle tres goles al América en el marco del clásico capitalino.

La impresión de un partido de tales dimensiones le hizo platicar con el director técnico Hugo Sánchez su situación.

En esa semana tenía un dolor en el aductor derecho y, aunque no era algo doloroso, me molestaba para correr y había peligro de que pudiera pasar a algo peor. Estaba intranquilo porque era el duelo ante el América y se lo comenté a Hugo, y su respuesta fue que no entrenara, que ganábamos dándome tiempo de descanso”.

Para El Mudo Olalde, las palabras de Hugo Sánchez fueron refrescantes, “porque me liberaron de cualquier presión”.

Además, por aquellos tiempos, el equipo felino venía levantando cabeza con la llegada del Pentapichichi al banquillo auriazul.

Fue un impulso emocional porque no habíamos iniciado bien. Uno, como delantero, al tener al mejor de México era un aprendizaje constante”.

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El día del partido en Ciudad Universitaria fue domingo. También fue de esas tardes que pulsan emotividad y nerviosismo cuando pisa ese territorio el equipo americanista.

No hay mucho que esconder, esos partidos representan para la afición de Pumas un manojo de sensaciones, pero por encima de todo está la consigna de no perder y eso lo teníamos bien claro”.

Fue ocasión también para que la gente se desbordara.

El Estadio Olímpico presentó un sobrecupo porque, con las gradas repletas, hubo portazos y a las autoridades no les quedó más remedio que abrir las rejas, por las que entraron mareas de personas.

Fue parte del ambiente, de lo que significaba para nuestra afición, este rival. Nosotros nos enteramos de eso, pero ya hasta después, en mi caso. Cuando regresé a casa y vi el resumen deportivo, claro que ese domingo no me lo iba a perder”.

Olalde llegó al equipo universitario saltando desde un torneo de barrios en Iztapalapa, mancha urbana de grandes extensiones en la Ciudad de México.

En Iztapalapa hay muchos vicios, pobreza y problemas, me dio mucha tenacidad para no perder mi objetivo y también supe entender lo que Pumas me brindaba, como una casa que me enseñó la otra parte de la vida que necesitaba”.

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El América era dirigido por Alfredo Tena y estaba por esos tiempos participando en la Copa Libertadores. Jamás pensaron que el descenlace sería fatal.

Minutos antes del silbatazo me preguntó Hugo cómo estaba y la verdad es que me sentía bien, pero guardaba temor de que ya durante el partido me fuera a doler. Me reviso el médico y dio la anuencia para que jugara”.

El juego pronto reconfortó a Olalde, cuando un rebote del arquero Alberto Becerra le hizo forzar las piernas y sentirse delantero absoluto dominador del área. Aprovechó eso y metió el primero. El América falló un penal, porque se lo repitieron a Cuauhtémoc Blanco, y luego Olalde no desestimó el penal que le otorgaron. Sin saciarse, entró por en medio del área y colocó el tercero. Corrió como si fuera un niño en un jardín mientras su felicidad iba bajando de las gradas.

¡Imagina lo que es meterle tres goles al América! Si hacerlo con cualquier equipo es algo especial, contra el principal enemigo lo es todo. Conforme anoté el primero se fue pasando el miedo de sentir la lesión. Era, supongo, la adrenalina que me hizo olvidar todo, el gol lo cura todo”.

Olalde, uno de los mejores delanteros mexicanos qué pasó por los Pumas, atesora los 81 goles que hizo con la escuadra universitaria, además de recordar que compitió ante otros arietes extranjeros hasta conseguir la oportunidad gracias a Ricardo Ferretti, en 1992.

Delanteros mexicanos pueden destacar en Pumas, todo depende de las oportunidades”, reflexiona Olalde. “A mí me debutó Tuca Ferretti con esa disciplina férrea que imponía en medio del aprendizaje, pero también es cierto que en épocas difíciles Luis Flores confió en mí o Rafael Amador. Sin ellos no hubiera podido llegar a 1999 y alcanzar un campeonato de goleo. Todo es cuestión de que no le corten el proceso a los jóvenes”.

AMU

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