Deschamps, la autoridad Bleu
Deschamps se acercó al futbol hasta cumplidos los 11 años. Triunfó en el futbol de Italia, en la Juventus, bajo el mando de Marcelo Lippi, técnico al que le copió varios conceptos, como el liderazgo, que le ayudaron a ser director técnico del actual campeón del mundo, Francia

CIUDAD DE MÉXICO.
Didier Deschamps no es fotogénico, pero desde hace veinte años aparece en todas las fotos.
Como jugador apareció en la imagen del primer título mundial de Francia en 1998, y repitió, ahora como técnico, en el título de la Copa del Mundo conseguido por los Bleus en Rusia. Sólo él, el brasileño Mario Zagallo y el alemán Franz Beckenbauer lo han conseguido.
Hace 20 años, cuando cumplió los 30, Deschamps era un obrero en la selección de Francia que trabajaba para hacer posibles los recitales de Zinedine Zidane en el Mundial que jugaron en casa en 1998. Juzgado como medio recuperación, hasta el admirado Eric Cantona se burlaba del oficio defensivo del actual entrenador de su selección.
Dicen que Deschamps me quiere denunciar. Será la primera vez que le vea cambiarse de una posición defensiva a una posición ofensiva”, dijo Cantona cuando Deschamps amenazó con iniciar un proceso legal en contra del exjugador del United por calificarlo como “racista” en reiteradas ocasiones.

Ya nadie se burla de Didier Deschamps. El originario de Bedoya, Francia, aprendió a defender lo suyo, primero en los campos de rugby y luego con la Juventus en el Calcio. Conservador desde siempre, fue seducido por la disciplina del deporte que es considerado como el padre del futbol, y después puso atención a las enseñanzas de Marcello Lippi, el técnico que lo llevó a la Vecchia Signora para ganar tres veces la Serie A y una Champions League.
Deschamps conoció el futbol hasta cumplidos los 11 años, ya que antes quiso probar en el atletismo y luego en el rugby. Por influencia de los amigos, hasta después de su primera década de vida, se acercó al balompié y tres años más tarde ya estaba firmando un precontrato con el Nantes de su país.
Y cuando arrancaba, los otros se quedaban viendo la etiqueta de la parte trasera de la camiseta. Venía del atletismo, sabía cómo explotar su velocidad”, cuenta Norbert Navarro, entrenador de Deschamps en categorías juveniles.

Esa formación le ayudó a ser fuerte y rápido, capaz de alcanzar a cualquier jugador para arrebatarle la pelota y después correr con él para entregárselo a alguno de los estilistas del ataque. Una especie de Paul Pogba, su jugador favorito, pero con menos clase.
Lippi lo pulió en la Juventus y le enseñó que no importa cómo, pero lo más importante era ganar. La Juventus, en la que jugaba Deschamps, alineaba con tres medios de contención, el mismo número de recuperadores que utilizaba la selección de Francia campeona del Mundo en Rusia 2018.

Del rugby aprendió a tratar con jugadores de carácter en el vestidor, lo que le sirvió para tener bajo control a un equipo con un promedio de edad menor a los 26 años y 14 jugadores de raíces africanas, además de dos elementos con doble nacionalidad. La autoridad era Deschamps, después, por elección suya, Pogba y Griezmann. Nadie más, ni siquiera el joven Mbappé. El reconocimiento de ser uno de los campeones en 1998 le daba la autoridad de decirle “no” a cualquiera.

En cada concentración, cuando llegaba un jugador nuevo, le pedía su número de celular. Hablaba con el novato y le explicaba la importancia de ser jugador de Francia. Después, señalaba al muro y ponía al futbolista a leer cuatro puntos que estuvieron colgados en todos los vestidores que utilizó el representativo galo hasta erigirse como el mejor del mundo:
1. Respeto a la bandera y al himno nacional. Dignificar a Francia. 2. Ser personas auténticas y humildes. 3. Tratar bien a la prensa. La prensa construye las imágenes que todos ustedes le muestran a todo el país. 4. Sean profesionales en todo momento”, dice el tratado que redactó el actual entrenador Campeón del Mundo, para los jugadores que quisieran estar bajo sus órdenes.
El papel que tengo como entrenador del equipo nacional es tener un contrato moral. No les pago a estos muchachos, su club sí, por eso estoy hablando de un compromiso moral. Se trata de crear un enlace basado en la confianza. Las relaciones humanas en estos días se han vuelto casi tan importantes como lo que está en el terreno de juego”, explicó Deschamps antes de iniciar el campeonato del Mundo.

Deschamps enseñó su autoridad a Francia días antes de la Eurocopa de 2016. Karim Benzema, delantero del Real Madrid, quedó fuera de la convocatoria de los Bleus, lo mismo que ocurrió antes de Rusia 2018. El atacante había estado relacionado en un caso de soborno a un compañero, por unas fotografías y el técnico de ahora 49 años dijo que “nadie estaba por encima de la selección”.
La losa en Rusia 2018 era pesada. Tenía en sus hombros el fracaso de no ganar la Eurocopa que se celebró en Francia, pese llegar a la final. En España, su amigo Zinedine Zidane renunció al Real Madrid y en el país galo muchos interpretaron que Zizou quería tomar el mando de los Blues.
En Rusia 2018, Francia anotó tres goles y ganó dos partidos, además de empatar a cero uno, en fase de grupos. Hubo críticas. Calló a sus rivales al anotarle cuatro goles a la Argentina de Lionel Messi en octavos de final y dejar en la lona a Croacia, en la final, con un marcador de 4-2. En su país, ya nadie se burla de Deschamps.
AMU
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