Testimonios complican a Angels por el caso Tyler Skaggs

Testimonios revelan que los Angels tenían señales de abuso de opioides antes de que Eric Kay diera la pastilla con fentanilo que mató a Tyler Skaggs.

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Tyler Skaggs, lanzador de origen mexicano, murió en 2019 tras consumir una pastilla (FOTO X:@MLB)

Los Los Angeles Angels enfrentan acusaciones cada vez más graves en el juicio por la muerte de Tyler Skaggs, el lanzador de origen mexicano que falleció en 2019: nuevos testimonios sugieren que el equipo sí tenía señales claras sobre la adicción y la conducta irregular de Eric Kay mucho antes de que él suministrara la pastilla con fentanilo que mató al pitcher.

El caso, que ya supera seis semanas en la Corte Superior del Condado de Orange, se ha convertido en un examen público sobre lo que el club sabía, lo que eligió ignorar y lo que no hizo para proteger a sus jugadores. Kay, quien cumple 22 años de prisión por su rol en la muerte de Skaggs, es el eje de un juicio que intenta determinar si los Angels actuaron con negligencia al permitirle seguir trabajando pese a múltiples señales de alarma.

En los testimonios recientes, quedó claro que Kay mostraba comportamientos erráticos antes del fallecimiento de Skaggs. Varios empleados del clubhouse declararon que lo veían consumir o manipular pastillas, y uno aseguró que presenció cómo Kay trituraba e inhalaba una dentro de las instalaciones del equipo. La propia esposa de Kay había externado preocupaciones sobre un posible abuso de sustancias.

La situación se agrava porque el médico del club admitió haberle recetado a Kay más de 600 pastillas opioides entre 2009 y 2013, antes de comprender lo adictivas que podían ser. Además, el personal del clubhouse declaró que Kay les había confesado consumir Norco y preocuparse por quedarse sin Suboxone, un medicamento usado para tratar dependencia a opioides.

El punto más polémico del juicio surgió con la declaración de Deborah Johnston, vicepresidenta de recursos humanos. Johnston afirmó que los Angels trabajaron con MLB para atender la adicción de Kay, contradiciendo su propio testimonio previo y el de otros directivos que habían asegurado que no existía tal comunicación. La liga negó públicamente haber tenido conocimiento. La familia Skaggs la acusó de perjurio; los abogados del club lo rechazaron de inmediato.

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Los demandantes sostienen que los Angels permitieron que Kay siguiera en su puesto, ignoraron señales evidentes de abuso y no tomaron medidas para evitar que Skaggs quedara expuesto. La defensa del equipo insiste en que la muerte fue consecuencia de la decisión personal del lanzador de mezclar alcohol con opioides ilícitos, y que los directivos desconocían que Kay entregaba pastillas a jugadores.

La familia Skaggs busca 118 millones de dólares por pérdidas económicas, además de daños punitivos. El juicio avanza hacia su fase final, con el testimonio pendiente de la viuda del lanzador y su madre, mientras el jurado se prepara para deliberar en diciembre.