A punto de ebullición; pasión en el Atlético Nacional colombiano
Con un paso intenso como auxiliar, Efraín Juárez vive su primera experiencia como técnico

Efraín Juárez siempre tuvo una confianza exultante, por mucho que su personalidad lo hiciera pasar desapercibido.
Ya lo decía Jesús Ramírez sobre aquel equipo campeón mexicano Sub 17 en Perú: “Se habló siempre de Giovani y Carlos Vela, pero mis dos perros de presa eran Efraín Juárez y Héctor Moreno, sin ellos difícilmente hubiéramos logrado el título”.
No es de extrañar entonces que las piezas en el tablero de Juárez se movieran de una forma distinta. Hizo su carrera entre Europa y México, pero siempre incómodo de vivir en la diáspora del futbol nacional.
“Soy muy flemático, pero en el fondo tengo mucha pasión por el futbol. Pasa que no necesariamente uno tiene que andar gritando por la vida”, comentó a Excélsior.
Sin embargo, la ebullición que ha hecho en la liga colombiana, su primer puesto de trabajo formal con el Atlético Nacional, levantó un debate sobre festejar o no.
Juárez surgió de Pumas, pero tuvo un recorrido por La Masía del Barcelona. Hizo escalas en Zaragoza, Glasgow, Ciudad de México, Monterrey y Oslo hasta retirarse del futbol en 2019 con más experiencia que títulos, aunque éstos no le faltaron. Campeón de liga con Pumas y América, con el Celtic también y campeón de Copa con Rayados. Por supuesto, campeón del Mundo Sub 17 y doble ganador de Copa Oro.
“Sé quién soy. Por ejemplo, nunca fui de intercambiar mi camiseta, salvo que me la pidieran. Jugué contra Leo Messi, Cristiano Ronaldo, hasta con mis ídolos y jamás les pedí una camiseta, porque la mía también vale”.
En 2020 se fue a Estados Unidos para ser auxiliar de Ronny Deila en el Nueva York City, pues habían coincidido en el Valerenga de Noruega. Lo siguió a Bélgica con el Standard de Lieja y el Brujas.
“Todo ese tiempo me he preparado, pensando en este instante de ser entrenador. Me he ayudado mucho con Ricardo Tuca Ferretti, con el que tengo una gran amistad. Una vez le pregunté: ‘¿Por qué duraste tanto como técnico?’ Y me respondió: ‘Porque vivo al día. No sé si mañana tenga trabajo, entonces hay que entregar todo hoy’. Bajo ese lema dirijo a mi equipo”.
Juárez entrega todo en cada entrenamiento y deduce lo que tiene que anticipar para sacar adelante a su equipo.
“Vivo como si tuviera una adicción, sólo por hoy. Si estoy con la familia es al cien por ciento y si estoy entrenado, lo mismo, no puedo estar al 50 y 50. He aprendido que los planes cambian. Si hago una estrategia y se me lesiona un jugador, todo va para atrás, la cabeza tiene que girar”.
Recuerda una historia que lo marcó para saber. por entero, que se iba a entregar a la dirección técnica. Le pasó siendo auxiliar en el Brujas cuando iban a jugar de visitante ante el Eupen.
“Un día antes, mi hija tuvo vómito en el hospital, me dormí a las cuatro de la mañana, hasta que estuvo mejor. Unas horas después, cuando iba camino con el equipo al estadio, me habla mi esposa para decirme que ahora mi hijo estaba mal… entonces tenía dos opciones, o regresar a casa o estar en la chamba, pero no podía irme junto a mi hijo pensando en el futbol o quedarme con el equipo y pensar en mi hijo. Imagina el escenario y a los 15 minutos se nos lesionó un jugador, a la media hora nos expulsaron a otro y yo tenía que estar claro para ayudar al entrenador a pensar las cosas, porque decidí quedarme a trabajar y no estar con mi hijo. Son días de mierda, pero como entrenador no puedes más que entregarte al cien por ciento en lo que haces”.
“Es más bien un tinte político”
Algún día, Efraín Juárez contará a sus hijos su primera aventura como entrenador en Colombia, aunque quizá no sepa cómo explicárselas.
En tres meses se ganó a la gente del Atlético Nacional y la animadversión del resto, sobre todo de los del Deportivo Independiente de Medellín.
“No es xenofobia, sólo que fue sorpresivo que un entrenador desconocido llegara al club más importante del país. Es como si al América lo dirigiera Pepe Pérez, obvio se van a tener suspicacias”, cuenta Francisco Henao, periodista radicado en Cali.
Gustavo Fermani, director deportivo del club verdolaga, confió en Efraín Juárez a pesar de su nula experiencia como primer entrenador. Antes fue socio directo del éxito de Marcelo Gallardo en River Plate y consideró que lo visto en Juárez se asemejaba a lo que pretendían. Despidió al veterano Pablo Repetto.
“El presidente Sebastián Arango, quien también es muy joven, lo respaldó en medio de las críticas. Se hicieron muchos memes del Chavo del Ocho con la cara de Efraín Juárez, fue duro para él, pero con trabajo se ha ganado a la prensa y a la afición”, comenta el periodista John Gómez.
Sin embargo, su trabajo ha causado despropósitos como que lo suspendieran tres años de ingresar a los estadios por festejar.
“Eso es más bien un tinte político”, reflexiona Henao. “Juan Camilo Restrepo es el presidente del deportivo Independiente de Medellín y se enojó mucho cuando les ganaron el Clásico. Él estuvo como comisionado para la Paz en el gobierno de Iván Duque y sigue buscando posiciones políticas desde la trinchera del futbol, captando los votos de sus hinchas. Lo de meter a la policía y sancionar a Juárez es un exabrupto y puede ser que se mueva desde ahí”.
En el Atlético Nacional lo respaldan. El presidente del club, Sebastián Arango, mencionó que no está firme la supuesta sanción: “Lo apoyamos con el equipo jurídico de un castigo absurdo. Vamos a clasificar estos tópicos para que él pueda seguir dirigiendo”.
“Nadie entiende de qué va la sanción, es ilógica”, cuenta John Gómez.
Carlos Barrón
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