De azafata a conferencista tras el accidente del Chapecoense
Ximena Suárez, relata sus vivencias en diferentes auditorios, recuerda el día de la tragedia y los cambios que ha sufrido en la vida

LA PAZ.
De azafata a conferencista que relata sus vivencias en diferentes auditorios y de técnico de aviación a retomar su formación como piloto comercial: así cambió en un año la vida de Ximena Suárez y Erwin Tumiri, los dos sobrevivientes bolivianos de la tragedia aérea del Chapecoense en Colombia.
Ximena Suárez, de 28 años y madre de dos hijos, era una de las asistentes de vuelo del avión siniestrado y en el accidente sufrió una fractura en la mano derecha y una lesión en un tobillo.
Ya recuperada optó por hacerse un tatuaje del avión de la aerolínea LaMia como homenaje al plantel brasileño del Chapecoense y a sus compañeros muertos en el accidente.
Suárez ofreció este mes una conferencia en la academia Aviação do Aeroclube de Curitiba.
El accidente también le cambió la vida a Tumiri, el técnico que sobrevivió al accidente y que reside en Cochabamba, donde retomó su formación de piloto comercial en la escuela de aviación “Delta Charlie”.
Tumiri estudió en el colegio evangélico Luz y Verdad. Después del accidente aéreo en Colombia volvió a integrar el grupo musical cristiano Ajayu, donde destaca por su destreza con los instrumentos de viento.
cva