Alicia Vargas, del sueño a la realidad

México organizó un Mundial Femenil en 1971 y se pensó que el futbol de mujeres tendría más espacios. No ocurrió hasta 47 años después

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CIUDAD DE MÉXICO.

Alicia la Pelé Vargas mira las playeras y las medallas exhibidas en el Museo del Objeto del Objeto, que se ganó por participar en el Mundial Femenil de 1970 y 1971. Voltea a la cámara y dice: “en esa época nosotras ni soñábamos con una liga femenil profesional y menos recibir pago por jugar futbol, lo hacíamos por gusto, por amor al arte.

“Fuimos las pioneras y abrir brecha no fue sencillo. Hubo muchos comentarios en contra de nosotras, de parte de futbolistas, entrenadores, del público, de nuestras familias. Al hombre le costó trabajo que las mujeres entraran a un deporte que se pensaba era de varones”, cuenta la seleccionada mexicana en los Mundiales Femeniles de Italia 70 y México 71.

A Alicia le decían la Pelé, porque en su primer partido en el Mundial de Italia 70, en el que golearon 9-0 a la selección de Australia, la compararon con el futbolista brasileño. Tras jugar en Europa, México organizó el Mundial Femenil de 1971 y el representativo Tricolor llegó a la final, que perdió por 3-1 contra Dinamarca. Ahí, fue la primera vez que se le ocurrió a un grupo de mujeres cobrar por jugar futbol.

“En la final, nos aconsejaron unos jugadores profesionales que era el momento de pedir algo para el grupo. En ese entonces se pidió un millón de pesos para  todos los integrantes, que éramos 16 jugadoras, el entrenador, el utilero, el auxiliar y el preparador físico. A nosotras nos respondieron que cómo íbamos a pedir dinero si eramos amateurs, que eso no podía ser. A nosotras no nos pagaron nada y en todos lo estadios que jugamos se llenaron,  la final en el Azteca tuvo un lleno hasta las escaleras”, recuerda Alicia Pelé Vargas, goleadora en el Mundial de Italia y México.

La brecha entre el Mundial Femenil México 1971 y la Liga Femenil Mexicana, que juega hoy la final entre Chivas y Pachuca, es de casi 50 años.

En poco menos de medio siglo, las jugadoras mexicanas pasaron de recibir uniformes donados por Enrique Borja, para disputar la Copa del Mundo de 1970, a tolerar comentarios como los de Hugo Enrique Kiese en 2002, que declaró: “Hay prioridades, creo que eso lo debemos entender bien, primero es la selección mayor, luego la 23, la 20 y la 17 y al final está la femenil, de acuerdo a eso se actúa”, para hasta el 2017 ser aceptadas como futbolistas profesionales.

“Nuestro ideal después del Mundial de México 1971, donde la gente nos vio y notó que jugábamos, que llenaron estadios,  era que iba a haber más apoyo, más ligas, más oportunidades para jugar preliminares. No fue así, se fue apagando esto, la gente se desconectó y empezó a desconocer si existíamos o no. Pasaron 46 años y apenas están con la organización de la liga, porque no todos los equipos tienen un equipo de mujeres”, agrega  Vargas. 

La lucha que inició en 1971, tiene una victoria en la final entre Pachuca y Chivas que se juega hoy.

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