Gabriel Caballero quiere dar el último paso con Dorados
El técnico de Dorados, acostumbrado a las finales en su etapa como jugador, afirma haber llegado a la oportunidad esperada

CIUDAD DE MÉXICO.
Catorce finales, nueve títulos y tres partidos en la Copa del Mundo, en Corea-Japón 2002. Antes de ser entrenador, Gabriel Caballero se acostumbró a eso, sobre todo con el Pachuca, en torneos internacionales y de Primera División. Resultado del trabajo diario, pero, también, de las ideas y conceptos de viejos amigos como Enrique Meza.
Al poco tiempo de su retiro, Caballero emprendió el camino para ser estratega. Primero como auxiliar del argentino Guillermo Rivarola y luego como responsable del banquillo, en lugar de Hugo Sánchez.
Después de 25 partidos, su camino se detuvo de golpe. Caballero tuvo que irse del conjunto hidalguense y esperó el turno de volver, con los Cafetaleros de Tapachula.
Sabía que sería muy difícil”, reconoce. “La paciencia no es algo que se tenga en todos los equipos. Tal vez la inexperiencia hace dudar a la gente. Si bien el Pachuca me dio la primera oportunidad, no tuve el tiempo que hubiera querido. Cafetaleros no era un equipo protagonista, tenía problemas y un plantel prácticamente desahuciado. Pero las cosas salieron bien”.
Con el descenso de los Dorados, en el Clausura 2016, Caballero fue requerido en Sinaloa, donde el primer deporte sigue siendo el beisbol. “La tirada de la institución es llegarle a los niños y jóvenes”, comparte. “Viene una camada de aficionados al futbol que, dentro de algunos años, va a ser mayoría”.
En esta zona del país, las finales han vuelto en la vida de El Eterno, como lo llaman en el Pachuca.
Es una sensación diferente. Como jugador es algo indescriptible, porque se comparte entre todos. Pero ya como entrenador la responsabilidad recae sobre el técnico. Me he preparado para estar en la Primera División. Mi ilusión es esa, pero tampoco me desespero. El momento llegará solo. Ahora, la oportunidad que estaba esperando la tengo en frente, está golpeándome la puerta, voy a tratar de dejarla pasar y tomarla”, agrega.
Como campeón del Apertura 2016, Dorados se jugará el ascenso frente a los Lobos BUAP, en eliminatoria a ida y vuelta. “Está en nuestras manos”, confía. “Desde que supe quién iba a ser nuestro rival, empezó a correrme la adrenalina por las venas. Somos gente inexperta y el futbol es resultadista, pero confío en mi trabajo”.
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