Argentina vs. Alemania, una final de gran lujo en el Mundial del 86
La Albiceleste, liderada por Diego, y los teutones, que mostraron su poderío ante Francia, definirían al campeón

CIUDAD DE MÉXICO.
Ése miércoles existieron tres caminos que tenían un próximo desenlace del Mundial. Se dilucidaron las semifinales en el Estadio Jalisco a mediodía y en el Azteca a las cuatro de la tarde. Además, se empezaban a sacar las conclusiones de la organización del Mundial.
El planteamiento de Argentina ante Bélgica obtuvo su premio, como siempre gracias a Diego Armando Maradona, para ese momento figura indiscutible del Mundial.
Dos goles suyos comandaron el trámite que recibió los elogios del médico Carlos Salvador Bilardo: “Éste es el Mundial de Diego, del súper jugador del futuro”.
Aún no se conocía al otro invitado y la comisión de arbitraje ya había dado el veredicto de que el brasileño Romualdo Arppi sería el silbante para la gran final del 29 de junio.
La despedida mexicana vino en este encuentro de argentinos y belgas con un inmaculado trabajo arbitral de Antonio R. Márquez, que mostró dos tarjetones amarillos, uno por equipo.
Alemania puso de rodillas a Michel Platini y Francia, desde el principio, con una desangelada actuación del portero galo Joel Bats, que salió en su peor tarde y dejó el portal abierto para que Andreas Brehme anotará al minuto 9. Al 90’ conquistó su gol Rudi Voeller para sellar el pase teutón a una quinta final de Copa del Mundo.
A pesar de todo, el frenesí era sudamericano. Los reportes que llegaban a Excélsior desde Buenos Aires daban cuenta de un entusiasmo desbordado por celebrar y excesos en las calles. Incluso el presidente Raúl Alfonsín mandaba felicitaciones, pero aseguraba que no viajaría a México para la final.
Alemania mostró poderío y fortaleza alejada del espectáculo y desde el pitazo final ante Francia se encomendó a Lottar Matthäus, mastín del medio campo, la vigilancia sobre Diego Maradona.
“Yo soy uno de los que festeja tremendamente. Sé lo que estará llorando mi vieja, mis hermanos, mi esposa Claudia, el pueblo”, dijo el astro argentino previo a la final.
Se jugaría el partido por el tercer lugar entre Bélgica y Francia mientras Bora Milutinovic se despedía de la dirección técnica del Tricolor.
Más allá de lo que ocurría en las canchas, Joseph Blatter, secretario general de la FIFA, que con los años se convertiría en presidente, acusó un mal sabor de boca por la organización: “Hubo muchas cosas que tuvimos que resolver nosotros mismos y fue muy preocupante lo del boletaje en manos de revendedores.”
