La formación del tocho; diversión y disciplina
El espíritu del futbol americano incluye los valores familiares y los Romero ponen el ejemplo

CIUDAD DE MÉXICO, 30 de abril.- Ricardo Óscar Romero jugó futbol americano desde la juventud y hasta que una lesión de rodilla se lo permitió en la categoría Intermedia. Posteriormente se casó y tuvo tres hijos, quienes ahora siguen sus pasos al continuar la tradición oficial en el deporte de las tacleadas, incluida su hija Reyna.
Los tres hijos que hoy celebran en familia el Día del Niño, Óscar, Reyna y especialmente Braulio, el más pequeño, forman parte de los Acereros de Tlalnepantla en diferentes categorías, pero con gran amor y dedicación al deporte que aprendieron desde la cuna.
Toda mi vida ha sido futbol americano y a los tres siempre les gustó el deporte. Ella nos decía que quería jugar también y desde los seis años juega, los tres han empezado a esa edad y llevamos ocho años en este equipo”, explicó Romero.
Más allá de la actividad física y el ejercicio, uno de los principios básicos del futbol americano es siempre la disciplina, el trabajo en equipo, el respeto al rival y siempre ser una mejor persona y estudiante, es por eso que el padre de familia nunca se opuso al deseo de sus hijos.
En el caso de Óscar está acabando la preparatoria con promedio de 9.2 y tiene pase directo a la UNAM y dice que su deseo es que yo lo vea jugar en televisión. Es su sueño. Ella es un poco más distraída, pero tiene un promedio que no baja de 8.0 en primero de secundaria.
Una regla en casa es que no pueden bajar de 8.0 en promedio, pero es algo que les gusta tanto que aceptaron mi condición. El más pequeño está en quinto año de primaria y salió con promedio de 8.5”, comentó Romero.
Reyna, quien juega como ala cerrada y ala defensiva, dijo que nunca fue de las niñas que les gustó hacer ballet o algo de natación.
A mí me gusta mucho el contacto, desde chiquita me gustó el americano y me han dicho que me salga para hacer otras cosas, pero no me gusta. Me han pegado y me levanto. Si vas a jugar sabes a lo que te enfrentas y me tengo que levantar.
El futbol americano me ayuda mucho en la disciplina, porque sé que tengo que llegar a casa, comer, hacer mi tarea, cambiarme y venir a entrenar, y de regreso bañarme, dormir y al otro día tengo que ir a la escuela y siempre dar mi máximo esfuerzo”, agregó.
oasis del desierto
Los Acereros juegan cerca de una de las unidades habitacionales de El Rosario, un lugar de bajos recursos y con problemas de familia.
El coach general del equipo, Arturo Perafán, exjugador de Águilas Blancas, apuntó que sus jugadores han sido un gran apoyo para sus vecinos, al atraerlos al equipo y ayudar a cuestiones familiares y de educación.
En el área en la que vivimos es una zona difícil. Nosotros contamos con un sicólogo en la organización que habla con los niños porque hemos sabido de casos de abuso familiar. Un niño es un ser de capacidad de aprendizaje tremenda y queremos que sigan teniendo la inocencia de un niño.
“Se les hace entender que el futbol americano busca gente profesionista y de bien para sacar adelante a su familia, a su comunidad y a su país”, explicó Perafán.

Los niños nunca olvidan que, al final, todo se trata de un juego. Fotos: Quetzalli Nicte Ha González
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